El Socialista No. 387

sábado, 22 de abril de 2017

México. La comunidad de Tasquillo en Hidalgo expulsa a sus autoridades tras repr...



Ruptura Colectiva
Publicado el 17 abr. 2017
Por la tarde del domingo 16 de abril, cuatro extorsionadores asaltaron a mano armada a habitantes de Tasquillo en Hidalgo, por lo que fueron retenidos por la comunidad y exhibidos en la alcaldía municipal, sin embargo, la Policía Estatal y Municipal ingresaron a la localidad con un operativo desmedido y amenazante, a lanzar gases lacrimógenos y violentar a la gente para "salvar heroicamente" a los delincuentes, acusados de participar en distintos robos en estas últimas semanas. Ante el clima de inseguridad que se ha recrudecido, la organización comunitaria fue la solución idónea.

Por la tarde del lunes 17, la respuesta ante la represión no se hizo esperar y al grito unísono de "¡FUERA, FUERA TODOS LOS RATEROS!", se tomó la alcaldía, expulsando a las autoridades y al encargado de Seguridad Pública -principal cómplice para invisibilizar estos crímenes-, exigiendo a su vez la renuncia de toda la presidencia municipal y todos los funcionarios relacionados con la delincuencia organizada.

Convocan en Argentina a Semillero “Organizando el Latir de los autogobiernos”, 5 de Mayo.



Enlace Zapatista
21 de abril 2017
Nos acercamos desde el “Espacio de aprendizaje y desaprendizaje autónomos desde la Sexta” para invitarl@s a nuestro siguiente, y primer Semillero del año. Se llevará a cabo en Espacio Social Caracol de la FOB Regional Córdoba, ubicado en Ovidio Lagos 24 de Barrio General Paz, a partir de las 19:00hrs y hasta las 21:30.

En este semillero pretendemos encontrarnos y reflexionar ¿Y nosotr@s cómo nos repensamos desde la iniciativa del Concejo Indígena de Gobierno en México pero, en nuestras geografías? De ahí que se nos ocurrió imaginar algo que sacuda también desde éste lado la “finca grande de los capitalistas”. Y que tal si consideramos la provocación de:

“Organizando el Latir de los autogobiernos”

Tráiganse las semillas para sembrar la palabra-escucha colectiva, para cultivar el respeto y alimentar la dignidad.
Como lo hemos dicho, siempre con el desafío del desaprendizaje habilitando nuevos aprendizajes.

Convocamos: Federación de Organizaciones de Base regional Córdoba (FOB), colectivo Piratas X Tierra Mojada adherente a la Sexta, estudiantes de la Escuelita zapatista, y adherentes en Córdoba.

ver más:
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/04/21/convovan-en-argentina-a-semillero-organizando-el-latir-de-los-autogobiernos-5-de-mayo/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+EnlaceZapatista+%28Enlace+Zapatista%29

viernes, 21 de abril de 2017

CNI: La mujer tiene que pelear su espacio



SubVersiones
Publicado el 20 abr. 2017
«Para que este movimiento tenga los dos pies, para que no sea un movimiento cojo, inválido, tienen que estar las mujeres», nos dice Cirino Plácido Valerio, delegado Ñuu Savi del Congreso Nacional Indígena (CNI) y miembro de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) de los Pueblos Fundadores en Guerrero. Nos comenta además sobre las oportunidades que se abren para las comunidades indígenas del país, a partir de la propuesta de formar un Concejo Indígena de Gobierno que funcione a nivel nacional.

*Convocatoria a la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México* https://goo.gl/FFRj8R

Rusia. La historia de la revolución de Febrero



VIENTOSUR
21/03/2017 | Kevin Murphy
Que la huelga más importante de la historia mundial haya comenzado con las trabajadoras textiles en Petrogrado el Día Internacional de la Mujer de 1917 (23 de febrero en el viejo calendario juliano) no fue una coincidencia. Trabajando hasta trece horas por día mientras sus maridos e hijos estaban en el frente, esas mujeres tenían que mantener solas a sus familias y esperaban por horas en colas con fríos bajo cero esperando conseguir pan. Como Tsuyoshi Hasegawa menciona en su investigación decisiva de la Revolución de febrero, “No fue necesaria propaganda alguna para incitar a esas mujeres a la acción.”

La profunda crisis social rusa hundía sus raíces en el fracaso del régimen zarista en implementar cualquier reforma significativa y en el abismo económico entre los ricos y el resto de la sociedad rusa. Rusia estaba gobernada por un autócrata, el Zar Nicolás II, quien en repetidas ocasiones disolvió la Duma, un cuerpo electivo sin poder que legalmente estaba dominado por los miembros de las clases propietarias.

En vísperas de la guerra, la actividad huelguística se acercó a los niveles alcanzados en la Revolución de 1905 y los trabajadores levantaron barricadas en las calles de la capital. La guerra dio al zarismo un alivio temporal, pero las crecientes derrotas militares y unas siete millones de bajas despertaron inesperadas acusaciones de corrupción del régimen provenientes de prácticamente todos los sectores de la sociedad. Tan profunda era la putrefacción que el futuro primer ministro, Príncipe Lvov, dirigió una conspiración – aunque sin intervenir personalmente – para deportar al Zar y encerrar a la Zarina en un monasterio. Rasputín, un monje charlatán que había ganado enorme influencia en la corte del zar, fue asesinado, no por anarquistas sino por monárquicos, en diciembre de 1916.

En la izquierda, los Bolcheviques eran la fuerza dominante en un ámbito más amplio de revolucionarios, que dirigieron la mayor oleada de huelgas de la historia mundial (los segmentos pro-guerra de los socialistas moderados frecuentemente evitaron las huelgas).

Por años habían estado combatiendo el zarismo. Treinta huelgas políticas tuvieron lugar en la media década que siguió a la matanza de las minas de oro del río Lena en 1912, en la cual murieron 270 trabajadores. Los revolucionarios habían desafiado una tras otra las oleadas de arrestos de la policía secreta del zar (la Ojrana). El recuento de los revolucionarios arrestados en 1915 y 1916 evidencia la fuerza relativa de las distintas agrupaciones de izquierda en Petrogrado: 743 Bolcheviques, 553 no partidarios, 98 Socialistas Revolucionarios (SR), 79 Mencheviques, 51 Mezhraionsty (de la organización Inter-Distritos), 39 anarquistas. Con unos seiscientos bolcheviques en las fábricas metalúrgicas, metal-mecánicas y textiles, el distrito de Vyborg fue por mucho el más militante durante la guerra.

El 9 de enero de 1917, en el decimosegundo aniversario de la masacre del Domingo Sangriento que dio inicio a la Revolución de 1905, 142 000 trabajadores pararon. Cuando la Duma abrió sus sesiones el 14 de febrero, otros 84 000 trabajadores marcharon, en una acción liderada por los Mencheviques pro-guerra.

La creciente escasez de comida hizo que el gobierno requisara granos en el campo. Mientras, las panaderías de Petrogrado cerraban y los suministros se reducían a reservas para unas pocas semanas, las autoridades zaristas exacerbaron la crisis al afirmar que no había escasez. La Ojrana informó de numerosos enfrentamientos entre la policía y trabajadoras en las colas para el pan de Petrogrado. Las madres “que ven a sus hijos hambrientos y enfermos están mucho más cerca de la revolución que los señores Miliukov, Rodichev y compañía, y por supuesto son mucho más peligrosas.”

El 22 de febrero, el bolchevique Kaiurov se dirigió a una asamblea de mujeres de Vyborg, exhortándolas a no parar en el Día Internacional de la Mujer y a seguir “las instrucciones del partido”. Para su disgusto –más tarde escribiría que estaba “indignado” porque las mujeres bolcheviques ignoraron las directivas del partido – cinco fábricas textiles pararon la mañana siguiente.

Las líderes de la huelga en las fábricas de hilados Neva gritaron, “¡A las calles! ¡Paren! ¡Ya tuvimos suficiente!” Abrieron las puertas y guiaron a cientos de mujeres a las fábricas metalúrgicas cercanas. Arrojando bolas de nieve a las ventanas de la fábrica metalúrgica Nobel, las multitudes de mujeres convencieron a los trabajadores a unírseles, agitando sus brazos y gritando, “¡Salgan! ¡Dejen de trabajar! ” Las mujeres también marcharon a la fábrica Erikson, donde Kaiurov y otros bolcheviques se reunieron brevemente con los Socialistas Revolucionaros y Mencheviques de la fábrica y unánimemente decidieron convencer a los otros trabajadores a unírseles.

La policía reportó multitudes de mujeres y jóvenes trabajadores demandando “pan” y cantando canciones revolucionarias. Las mujeres tomaron los estandartes rojos de los hombres durante la marcha, diciendo: “Es nuestro día. Nosotras llevaremos los estandartes”. En el puente Liteinyi, a pesar de los reiterados embates de los manifestantes, la policía les impidió llegar al centro de la ciudad. Entrada la tarde, cientos de trabajadores cruzaron el hielo y fueron atacados por la policía. En el centro “un millar, predominantemente mujeres y jóvenes” alcanzaron la avenida Nevsky, pero fueron dispersados. La Ojrana reportó que las manifestaciones eran tan militantes que fue “necesario reforzar los destacamentos de la policía en todos lados.”

Sesenta mil de los 78 000 huelguistas eran del distrito Vyborg. Aunque levantaron slogans contra la guerra y contra el zarismo, la demanda más importante era por pan. Sin dudas, las autoridades zaristas consideraban esto sólo otro disturbio por el pan, aunque estaban alarmados por las vacilaciones de sus confiables tropas cosacas en atacar a los manifestantes. Esa noche, los bolcheviques de Vyborg se reunieron y votaron para organizar una huelga general de tres días con marchas hacia la avenida Nevsky.

Al día siguiente, el movimiento huelguístico se duplicó hasta alcanzar 158 000 participantes, transformándose en la mayor huelga política de la guerra. Setenta y cinco mil trabajadores de Vyborg pararon, como también lo hicieron unos veinte mil en cada uno de los distritos de Petrogradsky, la Isla Vasílievski y Moskovsky, y más de nueve mil en el distrito de Narvsky. Los jóvenes obreros lideraron la lucha en las calles, combatiendo a la policía y a las tropas en los puentes y luchando por el control de la avenida Nevsky en el centro de la ciudad.

En la fábrica Aviaz, Mencheviques y portavoces de los Socialistas Revolucionarios llamaron a derribar al gobierno, suplicando a los trabajadores que no participaran en actos irresponsables e instándolos a marchar al Palacio Táuride, donde miembros de la Duma desesperadamente trataron de persuadir al zarismo de que hiciera concesiones. Los bolcheviques en la fábrica Erikson imploraron a los trabajadores que marcharan a la plaza Kazan y que se armaran con cuchillos, herramientas y demás implementos para las inminentes batallas con la policía.

Una multitud de 40 000 manifestantes lucharon con la policía y con los soldados en el puente Liteinyi, pero fueron nuevamente rechazados. 2 500 trabajadores de la fábrica Erikson fueron confrontados por cosacos en la avenida Sampsonievsky. Los oficiales cargaron contra la multitud, pero los cosacos siguieron cautelosamente por el corredor abierto por los oficiales. “Algunos de ellos sonreían” recuerda Kaiurov, “y uno de ellos guiñó a los trabajadores” En muchos lugares las mujeres tomaron la iniciativa: “Tenemos maridos, padres y hermanos en el frente… ustedes también tienen madres, viudas, hermanas, niños. Estamos demandando pan y el fin de la guerra.”

Los manifestantes no intentaron fraternizar con la odiada policía. Jóvenes detuvieron tranvías, cantando canciones revolucionarias y tirando hielo y bulones a la policía. Luego de que varios miles de trabajadores cruzaran el hielo, furiosas batallas estallaron entre los manifestantes y la policía por el control de la avenida Nevsky. Mientras tanto, los trabajadores lograron organizar reuniones en los sitios revolucionarios tradicionales de la plaza de Kazan y en la famosa estatua de “hipopótamo” de Alejandro III en la plaza Znamenskaya. Las demandas se tornaron más políticas ya que los oradores no solo pedían pan, sino que también denunciaban la guerra y la autocracia.

El 25, la huelga se hizo general, con más de 240 000 trabajadores fabriles a los que se sumaron oficinistas, maestros, mozos y camareras, estudiantes universitarios e incluso estudiantes secundarios. Los taxistas juraron que sólo llevarían a los “líderes” de la revuelta.

Nuevamente, los trabajadores comenzaron a celebrar asambleas en sus fábricas. En una bulliciosa reunión en la fábrica Parvianen de Vyborg, oradores Bolcheviques, Mencheviques y de los Socialistas Revolucionarios exhortaron a los trabajadores a marchar a la avenida Nevsky. Un orador concluyó con la frase revolucionaria: “¡Fuera del camino, mundo obsoleto, podrido de arriba abajo. La Joven Rusia está marchando!”

Los manifestantes protagonizaron diecisiete enfrentamientos violentos con la policía, y soldados y trabajadores lograron liberar a camaradas detenidos por la policía. Los rebeldes lograron imponerse, derrotando a las fuerzas zaristas en muchos puentes o cruzando el hielo hacia el centro. Tomando el control de la avenida Nevsky, los manifestantes se reunieron nuevamente en la plaza Znamenskaya. La policía y los cosacos fustigaron a la multitud, pero cuando el jefe de policía cargó contra los manifestantes fue abatido – por un sable cosaco. Las mujeres trabajadoras jugaron nuevamente un papel crucial: “Bajen sus bayonetas,” les pedían. “Únansenos.”

Por la tarde, el lado del Vyborg era controlado por los rebeldes. Los manifestantes habían asaltado la estación de policía, capturado revólveres y sables de los centinelas zaristas y forzando a la policía ya los gendarmes a huir.

La rebelión empujó al zar Nicolás II al límite. “Ordeno que los desórdenes en la capital cesen mañana”, proclamó, y ordenó al comandante Khabalov de la guarnición de Petrogrado que dispersara a la multitud con armas de fuego. Khabalov era escéptico (“¿Cómo podían ser detenidos al día siguiente?”), pero aceptó la orden. En el ayuntamiento, el ministro del interior, Protopopov, alentó a los defensores de la autocracia a poner fin a los desórdenes: “Recen y tengan esperanzas en la victoria,” dijo. Temprano, al día siguiente, fueron colgadas proclamas prohibiendo manifestaciones y advirtiendo que el edicto sería hecho cumplir por las armas.

Temprano, el domingo 26, la policía arrestó el núcleo del Comité Bolchevique de Petersburgo y a otros socialistas. Las fábricas fueron cerradas, los puentes levantados y el centro de la ciudad fue transformado en un campamento armado. Khabalov telegrafió al cuartel central que “hay tranquilidad en la ciudad desde la mañana”. Poco tiempo después de este informe, miles de trabajadores cruzaron el hielo y aparecieron en la avenida Nevsky cantando canciones revolucionarias y gritando consignas, pero los soldados dispararon sobre ellos sistemáticamente.

Unidades del regimiento de Volynsky fueron encargados de hacer incursiones preventivas en la plaza Znamenskaya. Patrullas montadas azotaban a la multitud, pero no consiguieron dispersarlos. Entonces, el comandante ordenó a las tropas abrir fuego. Aunque algunos soldados dispararon al aire, cincuenta manifestantes fueron asesinados en la plaza Znamenskaya y en sus alrededores, y los trabajadores se dispersaron para esconderse en el interior de las viviendas y en los cafés. Gran parte de la carnicería fue llevada a cabo por tropas de elite usadas para entrenar suboficiales.

Sin embargo, el derramamiento de sangre no aplastó la rebelión.

Un informe de la policía describe el sorprendente nivel de resistencia y sacrificio de los rebeldes:

En el transcurso de los desórdenes fue observado como un fenómeno general, que la muchedumbre amotinada adoptaba una actitud de desafío extremo hacia las patrullas militares, a quienes, cuando se les pedía que se dispersasen, arrojaban piedras y trozos de hielo desenterrados de la calle. Cuando disparos preliminares fueron hechos al aire, la multitud no sólo no se dispersó, sino que respondió a estas descargas con risas. Sólo cuando los cartuchos cargados fueron disparados en medio de la multitud, fue posible dispersar la turba. Los participantes… se escondían en los patios de las casas cercanas y tan pronto como los disparos cesaban, salían nuevamente a la calle.

Los trabajadores pidieron a los soldados deponer sus armas, intentando entablar conversaciones para persuadir a los soldados. Como Trotsky observó, en los contactos “entre los trabajadores, las mujeres y los soldados, bajo el constante crepitar de rifles y ametralladoras, el destino del gobierno, de la guerra, del país, estaba siendo decidido.”

En la mañana del 26, los líderes Bolcheviques de Vyborg se encontraron en un huerto en las afueras de la ciudad. Muchos propusieron que era tiempo de levantar la revuelta, pero su propuesta fue desestimada. El más clamoroso partidario de continuar la batalla luego fue desenmascarado como un agente de la Ojrana. Desde una perspectiva militar, la revolución se debería haber estancado después del 26. Pero la policía no podía aplastar la rebelión sin el apoyo de miles de soldados.

La mañana anterior, trabajadores se habían acercado a las barracas de Pavlovsky: “Digan a sus camaradas que el regimiento de Pavlovsky también nos está disparando – vimos soldados con su uniforme en la avenida Nevsky.” Los soldados “se veían angustiados y pálidos.” Ruegos similares se escucharon en las barracas de otros regimientos. Esa tarde, los soldados del regimiento de Pavlovsky fueron los primeros en unirse a los rebeldes (sin embargo, al darse cuenta que estaban aislados, regresaron a sus barracas y treinta y nueve líderes fueron rápidamente arrestados.)

Temprano el 27, la revuelta alcanzó al regimiento Volynsky, cuyos cuerpos entrenados habían disparado sobre los manifestantes en la plaza Znamenskaya. Cuatrocientos amotinados dijeron a su teniente: “No vamos a disparar más y no queremos derramar la sangre de nuestros hermanos en vano.” Cuando el oficial les respondió leyéndoles la orden del Zar de suprimir la rebelión, fue fusilado sumariamente. Otros soldados del regimiento Volynsky se unieron a la rebelión y luego avanzaron hasta las barracas cercanas de los regimientos de Preobrazhensky y del regimiento de los lituanos, quienes también se amotinaron.

Un participante describió luego la escena: “Un camión lleno de soldados, con rifles en sus manos, se abrió paso entre la multitud por la avenida Sampsonievsky. Banderas rojas ondeaban en las bayonetas de los rifles, algo nunca visto antes… las noticias que el camión trajo – que las tropas se habían amotinado – se esparcieron como fuego sin control.” Mientras un destacamento punitivo comandado por el General Kutepov anduvo sin control por horas – disparando a los manifestantes y a los camiones repletos de trabajadores –, por la tarde Kutepov escribió: “Una gran parte de mi fuerza está mezclada con la multitud.”

Esa mañana, el general Khabalov se había estado pavoneando en las barracas de la ciudad, amenazando a los soldados con la pena de muerte si se rebelaban. Por la tarde, el general Ivanov, cuyas tropas estaban en marcha para apoyar a los leales al zar, telegrafió a Khabalov para evaluar la situación.

Ivanov: ¿Qué partes de la ciudad mantienen el orden?

Khabalov: Toda la ciudad está en manos de los revolucionarios.

Ivanov: ¿Todos los ministerios están funcionando correctamente?

Khabalov: Los ministros fueron arrestados por los revolucionarios.

Ivanov: ¿Qué fuerzas policiales están a su disposición en este momento?

Khabalov: Ninguna en absoluto.

Ivanov: ¿Qué instituciones técnicas y de suministros del Departamento de Guerra están ahora bajo su control?

Khabalov: No tengo ninguna.

Informado de la situación, el General Ivanov decidió retirarse. La fase militar de la revolución había terminado.

La paradoja de la Revolución de Febrero fue que, aunque arrasó con el zarismo, lo reemplazó con un gobierno de liberales no elegidos que estaban horrorizados por la misma revolución que los puso en el poder. El 27 un diputado liberal de la Duma escribió: “se escucharon suspiros… y en alguno casos claras expresiones de temor por su vida.” Esto fue interrumpido brevemente por felices, pero inexactas noticias acerca de que “los desórdenes pronto serían sofocados.” Otro observador mencionó que “estaban horrorizados, se estremecían, se sentían ellos mismos cautivos en manos de elementos hostiles que los arrastraban por un camino desconocido.”

Durante la revolución, “la posición de la burguesía era bastante clara: por un lado mantener su distancia de la revolución y traicionarla al zarismo, y por el otro explotarla para sus propios fines.” Este era la evaluación de Sukhanov, un líder del Soviet de Petrogrado que simpatizaba con los Mencheviques y jugaría un rol crucial en entregar el poder a los liberales.

Sukhanov obtuvo mucha ayuda de muchos socialistas moderados. El líder menchevique Skobelev se acercó a Rodzianko, presidente de la Cuarta Duma, para conseguir un lugar en el Palacio Táuride.

Su propósito era organizar un soviet de diputados obreros para mantener el orden. Kerensky disipó los miedos de Rodzianko de que los soviets podrían llegar a ser peligrosos, diciéndole: “alguien debe tomar el control de los trabajadores.”

A diferencia de los soviets de los trabajadores de 1905, que surgieron como un instrumento de la lucha de clases, el soviet formado el 27 de febrero fue creado luego de la revuelta, y los líderes de su comité ejecutivo eran casi exclusivamente intelectuales que no habían participado en la revolución.

Hubo otras deficiencias también: los representantes de los 150 000 soldados estacionados en Petrogrado estaban inmensamente sobrerepresentados en este soviet de trabajadores y soldados. Era abrumadoramente masculino: había sólo un puñado de mujeres delegadas entre los 1 200 delegados (eventualmente casi 3 000), por lo que las trabajadoras estaban deplorablemente subrepresentadas. El soviet ni siquiera discutió la manifestación del 19 de marzo por el sufragio femenino, en la que participaron 25 000 personas, incluyendo miles de mujeres de la clase trabajadora.

El Soviet de Petrogrado sí aprobó la famosa Orden Número 1 – que instó a los soldados a elegir sus propios comités para organizar sus unidades y obedecer a sus oficiales y al Gobierno Provisional sólo si las ordenes no contradecían a las del soviet – pero esta orden sólo fue aprobada por la iniciativa de los propios soldados radicalizados.

Aún así, la formación del soviet forzó a los liberales y a su aliado Socialista Revolucionario, Kerensky, a actuar. Rodzianko argumentó que “si nosotros no tomamos el poder, otros lo harán”, porque ya habían “elegido a algunos canallas en las fábricas.” “Si no formábamos un gobierno provisional de inmediato”, escribió Kerensky, “el soviet se autoproclamaría la autoridad suprema de la Revolución.”

Según este plan, un grupo autodesignado que se llamaría a sí mismo Comité Provisional actuaría como un contrapeso del soviet. Pero los conspiradores no estaban muy confiados en su propio plan; dejaron que los líderes Mencheviques y Socialistas Revolucionarios en el soviet hicieran el trabajo sucio.

El álgebra Menchevique de la revolución indicaba que el “gobierno que tomara el lugar del zarismo debe ser exclusivamente burgués.” Sukhanov escribió: “Toda la maquinaria estatal… solo puede obedecer a Miliukov.”

Las negociaciones entre el ejecutivo del soviet y los líderes liberales no electos se desarrollaron el primero de marzo. “Miliukov entendió perfectamente que el Comité Ejecutivo estaba en una posición perfecta para, o bien darle el poder al gobierno burgués o no dárselo,” pero, Sukhanov agregó, “el poder destinado a reemplazar el zarismo debe ser sólo un poder burgués… Debemos ajustarnos a este principio. De otra forma el levantamiento no triunfará y la revolución colapsará.”

Los líderes del soviet estaban dispuestos a renunciar incluso a las “tres ballenas”, el programa mínimo que todos los grupos revolucionarios habían acordado (la jornada de ocho horas, la confiscación de los latifundios y la república democrática), para que los liberales accedieran a tomar el poder. Asustados por la perspectiva de tener que gobernar, Miliukov testarudamente insistió en hacer un último intento desesperado por salvar a la monarquía.

Increíblemente, los socialistas concedieron y permitieron que el hermano del zar, Miguel, decidiera por sí mismo si él debía gobernar. Al no recibir garantías sobre su seguridad personal, el gran duque rechazó cortésmente. Todas esas negociaciones entre bambalinas fueron, por supuesto, llevadas a cabo sin el conocimiento de los trabajadores y soldados.

El sistema de poder dual que surgió de esas discusiones – el soviet por un lado y el Gobierno Provisional no elegido por el otro – duraría por ocho meses.

Ziva Galili describió esas negociaciones como “el mejor momento de los Mencheviques.” Trotsky las comparó con una obra de vodevil dividida en dos partes: “En una, los revolucionarios estaban pidiendo a los liberales que salven la revolución; en la otra, los liberales estaban pidiendo a la monarquía que salve al liberalismo.”

¿Por qué los trabajadores y soldados, que lucharon tan valientemente para derrocar el zarismo, permitieron al soviet entregar el poder a un nuevo gobierno que representaba a las clases propietarias? Primero, porque la mayoría de los trabajadores aún tenía que escoger entre las políticas de los distintos partidos socialistas. Además, los mismos Bolcheviques no tenían muy en claro aquello por lo que luchaban, en parte porque ellos conservaban una comprensión (rápidamente desactualizada) de la revolución como democrático-burguesa, en la cual gobernaría un gobierno revolucionario provisional. Lo que esto significaba en la práctica, en especial luego de la formación del Gobierno Provisional, estaba abierto a diferentes interpretaciones.

Aunque los militantes bolcheviques jugaron un rol fundamental en los días revolucionarios, muchas veces lo hicieron a pesar de sus líderes. Las trabajadoras textiles pararon en febrero a pesar de las objeciones de los líderes del partido que consideraban el momento "aún no maduro" para la acción militante.

El liderazgo del Buró Bolchevique en Petrogrado (Shliapnikov, Molotov y Zalutsky) también era inadecuado. Aún luego de la huelga del 23 de febrero, Shliapnikov sostuvo que era prematuro llamar a una huelga general. El buró no fue capaz de imprimir un panfleto para entregar a las tropas y se negó a la demanda de armar a los trabajadores para las inminentes batallas.

La mayor iniciativa vino, o bien del comité del distrito de Vyborg, que actuó como el líder de hecho en la organización del partido en la ciudad, o de los miembros de base — especialmente el primer día, cuando las mujeres ignoraron a los líderes del partido y jugaron un rol decisivo en la propagación del movimiento huelguístico.

Durante todo marzo, la confusión y la división agitaron a los Bolcheviques. Cuando el Soviet de Petrogrado entregó el poder a la burguesía el primero de marzo, ni uno solo de los once Bolcheviques en el Comité Ejecutivo del soviet se opuso. Cuando los delegados Bolcheviques de izquierda en el soviet presentaron una moción llamando al soviet a formar un gobierno, sólo diecinueve votaron a favor, y muchos bolcheviques votaron en contra.

El 5 de marzo, el Comité Bolchevique de Petersburgo apoyó al soviet en su llamada para que los trabajadores regresen a sus tareas, aunque la jornada de ocho horas, una de las principales demandas del movimiento revolucionario, aún debía ser establecida.

El Buró del partido bajo Shliapnikov se acercó a los radicales en Vyborg, quienes llamaban al soviet a gobernar. Pero cuando Kamenev, Stalin y Muranov regresaron de su exilio en Siberia y tomaron el control del Buró el 12 de marzo, las políticas del partido viraron bruscamente a la derecha – para el regocijo de los líderes Mencheviques y Socialistas Revolucionarios y para la ira de muchos militantes del partido en las fábricas, algunos de los cuales demandaron la expulsión del nuevo triunvirato.

Lenin estaba entre los furiosos. El 7 de marzo, escribió desde Suiza: “Este nuevo gobierno ya está atado de pies y manos por el capital imperialista, por la política imperialista de la guerra y el saqueo.” Kamenev, en contraste, sostuvo en Pravda el 15 de marzo que “el pueblo libre” va a “resistir firmemente en sus puestos, va a replicar bala por bala, proyectil por proyectil.” Y a finales de marzo, Stalin habló a favor de la unificación con los Mencheviques y sostuvo que el Gobierno Provisional “ha asumido el rol de asegurar las conquistas de la revolución.”

Lenin estaba tan preocupado por el giro a la derecha del liderazgo Bolchevique que el 30 de marzo escribió que él prefería una “ruptura inmediata con cualquiera en nuestro Partido, quienquiera que sea, que haga concesiones al social-patriotismo de Kerensky y compañía.” Ningún abogado era necesario para aclarar las palabras de Lenin o acerca de quién estaba hablando. “Kamenev debe darse cuenta que carga con una responsabilidad mundial e histórica.”

La esencia del Leninismo desde 1905 fue su énfasis en la completa desconfianza hacia el liberalismo, al que consideraba una fuerza contrarrevolucionaria, y una crítica incisiva de aquellos socialistas empeñados en tratar de conciliar con los liberales. Y sin embargo, la propia formulación de Lenin de 1905, que llamaba a crear un gobierno revolucionario provisional para llevar a cabo la revolución burguesa, era contrastada por Lenin con lo que él denominaba las “absurdas y semianárquicas ideas” de Trotsky llamando a una “revolución socialista”. El mismo Lenin ahora se viró hacia esa idea del socialismo, mientras que los conservadores Viejos Bolcheviques, comprensiblemente, lo acusaron de "Trotskismo".

De muchas maneras, el golpe de estado de principios de marzo siguió el modelo típico de eventos similares durante el siglo XIX – una pequeña camarilla no elegida usurpa el poder para los propósitos de su clase a costa del movimiento que los puso en el poder. Había dos grandes diferencias, sin embargo. Una era que existía un partido de las masas trabajadoras que lucharía sin descanso por sus objetivos. Y segundo, había soviets.

La Revolución Rusa apenas había comenzado.

ver más:

jueves, 20 de abril de 2017

CDMX. FORO | Jornaleras y jornaleros agrícolas: presente y futuro



TLACHINOLLAN
CENTRO DE DERECHOS HUMANOS DE LA MONTAÑA
19 de abril 2017
La #RedNacionaldeJornalerosyJornalerasAgrícolas en México, conformada por organizaciones civiles, académicos y personas independientes tenemos el gusto de invitarles los días 3 y 4 de Mayo de 9am -7pm al #Foro#JornalerasyJornalerosAgrícolas:Presente y Futuro, que se llevará a cabo en la Facultad de Economía de la UNAM.

Iniciaremos con un panel magistral, habrá presentación de documentales, así como mesas temáticas en temas de Derechos humanos, Políticas públicas, Mujeres jornaleras, Trabajo infantil agrícola, el Estado mexicano y su oferta educativa para la población jornalera migrante, Procesos organizativos.

Se contará con la participación de testimonios de jornaleras y jornaleros agrícolas de los estados de #BajaCalifornia,#Guerrero, #Chiapas, #Morelos, #Guanajuato y #CDMX. Así como de organizaciones civiles y académicos, en un dialogo compartido con autoridades de gobierno.  

Descargar programa: Foro UNAM-Jornaleros_3 y 4 Mayo 2017_VP

ver más:
http://www.tlachinollan.org/foro-jornaleras-y-jornaleros-agricolas-presente-y-futuro/

miércoles, 19 de abril de 2017

28 de abril huelga general en Brasil. Temer puede ser derrotado



IZQUIERDA REVOLUCIONARIA
André Ferrari LSR (CIT • Brasil)  
19 Abril 2017
El 15 de marzo Brasil vivió un día nacional de luchas contra las reformas antiobreras aplicadas por el gobierno ilegítimo de Michel Temer. Fue la movilización popular y de trabajadores más importante desde que Dilma Rousseff (PT) fue echada del poder. Estas luchas han preparado el camino para la gran huelga general convocada para el 28 de abril.

Las acciones de marzo fueron convocadas de manera unitaria por las centrales sindicales y por el frente Pueblo Sin Miedo (que incluye al MTST, el Movimiento de Trabajadores Sin Techo) y el Frente Brasil Popular (dominado por movimientos sociales más cercanos al PT y a Lula). Hubo paros laborales, bloqueos de carreteras y manifestaciones masivas en cada capital de estado.

Los trabajadores de educación llevaron a cabo una huelga general de 24 horas. Los trabajadores del transporte también fueron a la huelga en varias ciudades, incluyendo la metrópoli de Sao Paulo. Los trabajadores del sector público, los trabajadores de correos, además de los metalúrgicos, petroleros, bancarios y estibadores participaron en huelgas parciales y manifestaciones. En Sao Paulo, movimientos de lucha de las mujeres ocuparon las oficinas del Instituto Nacional de Seguridad Social. En Brasilia el MTST (sin techo, urbanos) y el MST (sin tierra, rurales) ocuparon el Ministerio de Hacienda.

A pesar del deplorable papel de los grandes medios de comunicación de la burguesía, hubo un enorme apoyo popular a las protestas y las huelgas. Cientos de miles de personas llenaron las calles de las principales ciudades. Los organizadores dicen que 200.000 marcharon en Sao Paulo y 100.000 en Río. Las manifestaciones reflejaron un nuevo ánimo con más confianza en la lucha.

La huelga general es la respuesta a la aprobación de una ley que permite la ampliación generalizada de la tercerización (precarización), medida que hará que el número de trabajadores subcontratados aumente de los 13 millones actuales a más de 52 millones. Además, el gobierno tiene previsto un proyecto de ley que permitiría que acuerdos de empresa supriman derechos previstos en la ley, y una contrarreforma salvaje del sistema de pensiones públicas.

Los ataques más grandes en años

El gobierno ilegítimo de Temer sólo existe para imponer profundos ataques a los derechos de la clase obrera en el contexto de la mayor crisis económica en décadas. Esa fue la razón fundamental para las maniobras golpistas que llevaron al impeachment de Dilma en 2016 a pesar de todos los intentos de conciliación por parte del PT.

El gobierno Temer funciona como un ejecutivo de “excepción”. No fue votado por nadie y no tiene legitimidad pero cuenta con una gran base de apoyo en el congreso. Amenazado por las investigaciones de corrupción de la operación “Lava Jato”, Temer, junto a los parlamentarios y senadores que le apoyan, quiere garantizar su impunidad demostrando su utilidad al gran capital.

Desde el año pasado el gobierno ha aprobado duras medidas, como la enmienda constitucional que, en la práctica, congela todo el gasto público durante veinte años, o la reforma de la educación secundaria. Sin embargo, las contrarreformas más importantes son las que aún no se han aprobado. La primera es la reforma de las pensiones que eliminará la posibilidad de una jubilación digna para la mayoría, fijará la edad mínima de jubilación en 65 años, ignorando que ¡la esperanza de vida en muchas zonas no es mucho mayor! La reforma reduce el valor de las pensiones y serán necesarios 49 años de cotización para acceder al 100% de la pensión.

También aumenta el número mínimo de años cotizados de 15 a 25. Actualmente 8 de cada 10 jubilados por haber alcanzado la edad legal no han contribuido ese mínimo de 25 años y, por tanto, no podrían jubilarse. Además, la reforma eliminará los derechos conquistados por las mujeres trabajadoras, los profesores y los trabajadores rurales.

Un paso histórico

Si Temer no logra aprobar estas reformas el gobierno podría caer. Si no es útil al gran capital, Temer difícilmente podrá librarse de las innumerables acusaciones de corrupción. El gobierno y el congreso han sentido la fuerza de las protestas. Muchos parlamentarios se mostraron favorables a hacer cambios en las reformas proyectadas. Parte de la dirección sindical podría aceptar este camino de “mejorar” el proyecto y esto es un riesgo real para la lucha.

Lula ha vacilado en su posición sobre estas reformas. En el primer año de su gobierno (2003) adoptó una contrarreforma retrógrada de las pensiones. Sabe que si el PT estuviera en el gobierno intentaría aplicar medidas similares. Sin embargo, el 15 de marzo Lula hizo un discurso contra las medidas de Temer. Aunque no dijo nada sobre la necesidad de que las grandes empresas paguen sus deudas al sistema de pensiones, o sobre crear tasas que graven las grandes fortunas, ni de auditar y repudiar la deuda pública que compromete más de 40% del presupuesto. Lo más lejos que llegó fue a decir que el hipotético crecimiento económico bajo “su gobierno” resolvería los problemas. No explicó por qué la crisis del modelo de crecimiento económico de los gobiernos del PT, basado en la exportación de materias primas, estímulo al gran capital y la conciliación de clases, es lo que abrió la puerta a los neoliberales radicales que integran el gobierno hoy.

Lo fundamental es que la presión colosal del movimiento obrero, y la dureza de las medidas proyectadas por el gobierno Temer han hecho posible la convocatoria de una huelga general para el próximo 28 de abril. “Vamos parar o Brasil” es el eslogan adoptado por el conjunto de los sindicatos, CSP-Conlutas, CTB, CUT, UGT, Força Sindical, Intersindical, CSB, CGTB e Nova Central. Una huelga general que será una gran demostración de fuerza y que puede abrir el camino a la victoria si la presión se sostiene en el tiempo.

La LSR/CIT, como parte del PSOL, de la central CSP-Conlutas y del frente Pueblo Sin Miedo, participará activamente en la organización de esta huelga. Al mismo tiempo que luchamos por su éxito, estamos en contra de la negociación para “mejorar” las contrarreformas por que es una trampa para el movimiento. La convocatoria de la huelga general es ya un éxito de los sectores más combativos y consecuentes de la izquierda. Ahora hay que dotar a este proceso de una alternativa política de la izquierda socialista, un frente único con los partidos y movimientos combativos que permita superar al PT y presentar un programa socialista revolucionario.

ver más:
http://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/internacional/otros-america-latina/10574-28-de-abril-huelga-general-en-brasil-temer-puede-ser-derrotado

México, En El Sur: Las grietas del poder



Tlachinollan
Centro de derechos humanos de la Montaña
18 de abril 2017
El 4 de diciembre de 2014, a poco más de dos meses de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, el presidente de la república Enrique Peña Nieto expresó con su aire triunfalista lo siguiente; “quiero convocarles para que con su capacidad, con su compromiso con su estado, con su comunidad, con sus propias familias, hagamos realmente un esfuerzo colectivo para que vayamos hacia (a)delante y podamos realmente superar este momento de dolor… (Lo ocurrido) obliga a que el gobierno de la República venga aquí (y) dé la cara a los guerrerenses”… (Estos hechos) lastiman a toda una sociedad que quiere vivir en paz, que quiere vivir en orden, que quiere vivir con tranquilidad”. Más tarde en Acapulco aseguró que su gobierno “está decidido a resolver el caso deteniendo a todos los responsables”, así como a promover cambios para evitar que hechos así se repitan y a apoyar el desarrollo de la entidad.

Nadie imaginaría que a más de 2 años y medio la palabra presidencial defraudaría a todos los mexicanos y mexicanas por su empecinamiento en mantener como válida la hipótesis de que los 43 estudiantes fueron incinerados en el basurero de Cocula. En los hechos ha ignorado las investigaciones realizadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) quienes demostraron que se trata de una versión sin sustento científico.

Dar la vuelta a la página del dolor ha representado para las madres y padres de los 43, así como para las miles de familias de desaparecidos un trato cruel y discriminatorio porque en lugar de proteger a la población que sufre se encubre a los perpetradores. Las líneas de investigación que propuso el GIEI han quedado truncas por falta de voluntad política. Es inconcebible que a más de 30 meses no hayan podido detener a los policías de Huitzuco, a pesar de que están identificados.

Que tampoco se haya avanzado en las investigaciones sobre el paradero del quinto autobús, así como todo el entramado delincuencial que existe con el mercado de la droga en las megalópolis de Estados Unidos. La macro criminalidad nos ha atrapado en sus redes y en Guerrero las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno, el ejército y la marina operan desde la oficialidad para sostener una economía criminal que nos ha hundido en la pobreza y la violencia.

Toda la línea de investigación sobre la telefonía celular ha quedado empantanada y el trabajo minucioso que requiere el seguimiento de las llamadas hechas el 26 y 27 de septiembre de 2014, arrojan muchos datos que pueden desentrañar los vínculos que permitieron este mega operativo perpetrado por la delincuencia en coordinación con los actores estatales. El mismo comisionado de la CIDH, Paulo Vannuchi, expresó su asombro en el pasado periodo de sesiones del mes de marzo en Washington D.C., en el marco de la audiencia pública sobre el caso Ayotzinapa, al decir que “si las autoridades mexicanas pudieron dar con el paradero del Chapo Guzmán, pueden encontrar a los 43”. Por esto mismo, es increíble constatar que estas mismas autoridades no puedan ubicar ni identificar al “caminante” ni al “patrón”, cuando existe un sinnúmero de evidencias que facilitarían su captura.

Las madres y los padres de familia corroboraron en voz del Subsecretario de Derechos Humanos, Roberto Campa, que las autoridades mexicanas no están dispuestas a impulsar estas líneas de investigación porque desmontarían toda la escena del crimen que fue fabricada minuciosamente en el basurero de Cocula. Siguen defendiendo que esta hipótesis es la más consolidada, solo porque la misma Procuraduría General de la República (PGR) ha mantenido estancadas las demás hipótesis, que cuentan con muchos elementos para reconstruir los diferentes escenarios de la noche trágica de Iguala.

A pesar de esta cerrazón las madres y padres de familia han tenido la fuerza para romper con el muro presidencial que busca silenciar a las víctimas y opacar la grave crisis de derechos humanos que padecemos. Desde que el poder ejecutivo optó por militarizar el país y declaró una guerra sin cuartel a los cárteles de la droga, México cayó en la debacle delincuencial. Es un capítulo de la violencia imparable que ahora quiere ser cerrado con una investigación que a todas luces ha evidenciado las fallas estructurales de nuestro sistema de procuración de justicia.

Gracias a la tenacidad y arrojo de las mamás y papás pudieron abrir un resquicio al muro infranqueable de la justicia estatal, cuando en el marco de las medidas cautelares solicitaron la asistencia internacional con la participación de un grupo de expertas y expertos que dieran seguimiento a la investigación realizada por la PGR y a la búsqueda en vida de los normalistas desaparecidos. Esta primera batalla resquebrajó la concha de las investigaciones ministeriales que arrastran los vicios añejos de fabricar pruebas y de construir versiones falaces a punta de torturas.

Por el GIEI las madres y padres de familia pudieron reposicionarse en esta lucha desigual en la que todo el aparato gubernamental se abalanzó contra las 43 familias humildes, al exhibir a sus hijos ante los medios de comunicación como miembros del crimen organizado.

El mismo ex procurador Jesús Murillo Karam cuando escuchó nuestra solicitud de que no hiciera pública su verdad histórica, se mofó, porque interpretó que nuestra petición era en el sentido de que callara la verdad porque la lucha de las madres y padres los dejaría sin una causa qué perseguir. Pensó que nuestra postura era política. Estuvo muy lejos de entender que era necesario tener pruebas científicas y que se requería un grupo de expertas y expertos independientes que ayudaran a dilucidar mejor la hipótesis, para allanar el camino de la verdad.

Fue muy doloroso para todos y todas, no sólo escuchar esta versión inverosímil sino soportar toda la avalancha mediática que daba por sentada esta versión, dejando a las mamás y papás en una situación sumamente adversa, por lo que representaba ver por televisión a los supuestos autores de los asesinatos e incineración de sus hijos.

Esas cenizas esparcidas por el gobierno no llegaron a convencer a una población ávida de verdad y de justicia. Su mentira se volatilizó y se fue difuminando a lo largo de los meses, mientras las mamás y papás se erigían como una fuerza moral que golpeaba al poder con sus propias armas, porque le fueron devolviendo uno a uno de sus golpes mortíferos con los datos científicos que fueron presentando detalladamente tanto el GIEI como el EAAF.

El acero de la dignidad de estas familias del campo, que saben por experiencia, la manera cómo actúa el fuego en el cerro, fue cincelando y agrietando la verdad histórica del gobierno, que se ha ido desboronando y cayendo a pedazos. El boquete ha quedado al descubierto con el caso del director de la Agencia de Investigación Criminal, Tomas Zerón, quien fue el artífice de esta falacia al llevar al río san Juan a uno de los detenidos quién señalaría posteriormente cómo fueron los hechos.

El mismo GIEI demostró este modus operandi del alto funcionario de la PGR, sin embargo, para el ejecutivo federal no fue razón suficiente para destituirlo. Por su ingeniosa versión fue colocado al lado del poder presidencial. Esta cerrazón política ha sido insuficiente para mantener infranqueable las estructuras del poder político.  Su acto de fuerza es una respuesta al cuestionamiento de fondo que la sociedad ha hecho al sistema de justicia estatal que está cimentado no en el estado de derecho sino en los intereses facciosos de la clase gobernante, que busca anclarse en el poder pisoteando la dignidad de quienes luchan por la justicia y la verdad.

Las grietas del poder aparecen en diferentes partes de este muro infranqueable construido por políticos sin escrúpulos que se han erigido como los verdugos de un pueblo pobre que resiste y que golpe a golpe va socavando un poder que se ostenta como invencible. La fortaleza que aparenta tener este sistema a través del control de las instituciones, de los cargos y los presupuestos es la que alimenta su confianza en su propia fuerza. Han depositado en los agentes estales armados su apuesta para seguir siendo gobierno durante más años. Quieren mantener un muro invencible militarizando al país, de ahí la urgencia de aprobar la Ley de Seguridad Interior. Para encallarse mejor en el poder se han aliado con los grupos de la delincuencia organizada para que éstos realicen el trabajo sucio y se encarguen de generar terror en la población que se organiza, creando un escenario del caos que logre imponer una idea fatalista del cambio.

La clase gobernante sabe que carece de legitimidad y le preocupa en la medida en que se resquebraja el muro de sus privilegios. La población sabe cuáles son los intereses que mueve a los gobernantes, conoce las entrañas de su corazón de piedra y sabe que no encontrará en ellos sentimientos ni valores que los impulsen a defender con ahínco a las personas que sufren, y que en medio de su dolor iluminan el camino de la justicia.

Las grietas del poder se multiplican entre las familias que se organizan y resisten aferrándose cada mañana para dar con el paradero de sus hijos. Estas ranuras se ensanchan en los lugares donde los pueblos se organizan para defender sus territorios, donde resisten y usan las leyes y su sistema de seguridad como el escudo más eficaz para torpedear al poder. Estas grietas son como la falla de San Andrés que atraviesa este macizo montañoso. Puede más la sismicidad de los movimientos que luchan contra las reformas neoliberales que las murallas de policías apertrechados, amaestrados para reprimir.

Caminando cuesta arriba, las madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos emprenderán este jueves 20 de abril una nueva jornada en la ciudad de México para exigir a las autoridades que den con el paradero de sus hijos. La combatividad de los familiares robustecida por su autoridad moral, socavarán este muro de la iniquidad, porque nuestro país ya no aguanta más mentiras ni discursos huecos. Mucho menos soporta autoridades que encubren a los perpetradores y que defienden un sistema que ha desaparecido a miles de personas y que ha cavado fosas clandestinas para tapar sus tropelías. La visita a nuestro país de la Relatora de la CIDH para México, Esmeralda Arosemena, es otra gran oportunidad para que las autoridades mexicanas dejen de seguir reciclando su discurso hueco en favor de las víctimas, sino que presenten resultados tangibles sobre las otras líneas de investigación, y ante todo puedan decir a la sociedad y al mundo qué pasó realmente con los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

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http://www.tlachinollan.org/opinion-las-grietas-del-poder/

martes, 18 de abril de 2017

México. Mensajes para quienes quieran oírlos



La Jornada
Magdalena Gómez
18 abril 2017
Del 12 al 15 de abril pasados se realizó el seminario de reflexión crítica Los muros del capital, las grietas de la izquierda, en el Cideci-UniTierra, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). El subcomandante Galeano señaló que uno de los objetivos de este encuentro, fue dar un abrazo colectivo a don Pablo González Casanova, quien es un hombre de pensamiento crítico e independiente, al que nunca se le indica qué decir o cómo pensar; pero que siempre está de lado de los pueblos. Y qué mejor forma de abrazarlo que abordar como se hizo las múltiples dimensiones de una crisis sistémica del capitalismo en los planos internacional, regional y nacional. Pero no se trató de colocar una mirada teórica, sino de convocarnos a actuar organizada y colectivamente. En las diversas intervenciones de quienes fuimos invitados se desplegaron reflexiones críticas sobre el parteaguas que implica el factor Donald Trump, la izquierda institucional en América Latina y México, en ocasiones, ciertamente, sin los debidos matices en procesos como los de Venezuela y Bolivia.

En el caso de México se mostraron las dimensiones del despojo territorial contra los pueblos indígenas impulsadas desde el Estado con estrategias definidas desde los organismos internacionales en favor del capital trasnacional. Desde la mirada de la economía, la narcopolítica, las sistemáticas violaciones a los derechos humanos y la crisis de representación, se ofreció un panorama sobre las luchas y movimientos que por todo el territorio nacional resisten los embates del capitalismo: el movimiento indígena y las resistencias socioambientales, el movimiento feminista, el estudiantil, el magisterial, la acción por la presentación con vida de las víctimas de desaparición forzada. Esta dimensión fue profundizada con la referencia a los espejos de resistencia de los pueblos indígenas, la y los compañeros del Consejo Nacional Indígena (CNI) anotaron que la decisión en curso para participar en 2018 con una candidata indígena independiente a la Presidencia de la República tiene por meta a corto plazo enfrentar al capitalismo y a largo plazo, desmontar el capitalismo sin caer en lo electorero; buscarán utilizar su participación para visibilizar su denuncia y generar un proceso organizativo nacional e internacional, anticapitalista, de abajo y a la izquierda. Previamente se analizó qué es lo que supuestamente dividiría, o más bien exhibiría esta decisión, por lo pronto el discurso racista mestizo. Antes del cierre del EZLN, don Pablo González Casanova esbozó una reconstrucción histórica para aclarar qué es la izquierda hoy.

Lo más significativo lo aportó el EZLN acompañado de una veintena de comandantas y comandantes indígenas, los subcomandantes Moisés y Galeano fueron anotando posturas claves sobre su forma de ver el tiempo, las respuestas a cómo los ven desde arriba, sus estrategias políticas e incluso las militares en tiempos de su preparación para el alzamiento en 1994. Para explicar los tiempos del zapatismo, el sub Galeano dijo que su reloj no es ni digital, ni análogo menos un smartwatch; su reloj es como un reloj de arena: en el que se puede ver el tiempo transcurrido y tratar de entenderlo, pero en el que también puede verse el tiempo que viene. El sub Moisés compartió que a través de las voces de abuelos y tatarabuelos con los que dialogó y cuyos testimonios transmitió en el seminario, concluye que el mundo cada vez se organiza menos en países y más en fincas, son los patrones los que mandan, mientras el poder de los gobiernos ha quedado reducido a la mera administración de la finca, señaló que los capitalistas son los patrones o finqueros, el presidente un capataz, el gobernador un mayordomo, y los presidentes municipales son los caporales. También el EZLN reconoció el apoyo que desde abajo recibió de todas las regiones del mundo y destacó el sentido de su iniciativa de reciprocidad con el envío de café, a quienes están amenazados de expulsión en tierras de Trump.

Por su parte el sub Galeano compartió un emotivo relato sobre su conversación con el finado sub Marcos minutos antes de su muerte y, a la vez, del nacimiento de Galeano, cuando éste avisó a los mandos: Estoy listo. Parte del mismo se refiere al pueblo de Cuba, admirado por el sub Marcos, porque nos enseñó a todos que el grande y poderoso puede ser derrotado por el pequeño y débil cuando hay resistencia organizada, necio empeño y horizonte. Y El sup Galeano concluyó: En lo que se refiere a Fidel Castro Ruz, sólo les decimos: si no lo pudieron matar cuando estaba vivo, menos van a poder ahora que ha muerto.

El seminario concluyó con las palabras del sub Moisés al CNI de que cumpla, que no es lo importante que voten o no voten, sino la organización. Fuertes lecciones y desafíos para el tiempo que hoy nos marca el reloj de arena y recuerda que la resistencia no tiene fronteras.

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http://www.jornada.unam.mx/2017/04/18/opinion/016a1pol

Entre la Marsellesa y la Internacional (en el centenario de la revolución rusa)




VIENTOSUR
17/04/2017 | Jesús Jaén
“Toda época tiene sus slogans y sus gritos de guerra, su propia forma de fermento ideológico y su batalla de ideas; y todo historiador, ya sea liberal, conservador o marxista, reconoce que el conflicto es una parte intrínseca de los procesos de cambio, comparable si no igual, a los conflictos sociales, las revoluciones políticas o económicas; a las guerras…”(George Rudé, Europa desde las guerras napoleónicas a las revoluciones de 1848).

Las dos grandes revoluciones de la historia son, a mi entender, la revolución francesa que se inicia en julio de 1789 y la revolución rusa de 1917. Por encima de la revolución inglesa en el siglo XVII o la de la independencia americana en el siglo XVIII. Creo que ambas marcan en occidente, dos grandes épocas históricas dejando un sello indeleble. Los ecos de la Marsellesa se dejan sentir hasta bien entrado el siglo XIX dando origen a ideologías como el liberalismo, el nacionalismo o el socialismo. Los ecos de la Internacional marcan el siglo XX, al menos como diría Perry Anderson, hasta la revolución portuguesa en 1974.

Ambas revoluciones tiene aspectos comunes y diferencias. Se trata de dos procesos revolucionarios de dimensión internacional que conmocionaron el continente europeo y el mundo. Ambas socavan el Antiguo Régimen y transforman las estructuras políticas y económicas. En Francia surgen un Estado moderno y la Ciudadanía, acabando con los privilegios feudales y con una Monarquía que se creía divina. Además, la burguesía revolucionaria logra el reconocimiento de muchos de sus derechos económicos, fiscales, comerciales o políticos.

Por su parte, la Rusia de los Romanov, último Estado con vestigios feudales en el continente a comienzos del siglo XX, se desmorona como un castillo de naipes, en el espacio de febrero y octubre de 1917. Primero por una revolución política-democrática, y después, por una revolución social que, conducida por Leniny Trotsky, lleva al poder a los Soviets de diputados de obreros, soldados y campesinos.

Ambas revoluciones desencadenan o han sido provocadas por guerras continentales, donde la Francia revolucionaria o la República de los Soviets se enfrentarán solas ante la amenaza conjunta de la reacción aristocrática en el primer caso, y la capitalista en el otro.

Hasta aquí las analogías, pero las diferencias de una y otra son sustanciales. Intentaremos adentrarnos en ellas. no como un ejercicio intelectual sino, al contrario, para intentar buscar más explicaciones sobre los motivos de que el proyecto revolucionario de Octubre de 1917 no saliera adelante. Mientras los objetivos de la revolución francesa van triunfando y se van imponiendo a lo largo del siglo XIX, ese no fue el caso de la revolución rusa.

En Francia, la burguesía revolucionaria, representada por los jacobinos en la Asamblea Nacional, llega al poder a partir de 1791, apoyándose en las clases populares (sans-culottes) y golpeando a la antigua aristocracia y a las élites del clero. Después, con el Thermidor, no tiene empacho en sacrificar a Robespierre (como éste hiciera con los girondinos) y abrir las puertas a la reacción (ya no feudal sino de su propia clase); cambiando así la correlación de fuerzas con el pueblo.

A pesar de la Restauración en Europa, la onda larga de la Marsellesa se va a extender con las revoluciones de 1830 y 1848; pero también, con el surgimiento de los movimientos nacionalistas y liberales en Alemania, Italia, España…; o con la nueva cultura del romanticismo, y en lo económico con los principios del librecambismo.

La revolución burguesa lo es, como totalidad, en la medida que una nueva clase social se ha ido adueñando de todos los resortes del poder. A veces, las viejas clases dirigentes como la aristocracia terrateniente inglesa, ya habían adoptado formas de explotación capitalistas en el campo. En otras, se terminarán fundiendo en una sola clase social con los intereses de las burguesías dedicadas al comercio o con las nuevas industrias y; por supuesto también, se desencadenarán violentas guerras civiles a lo largo de todo el siglo XIX. En casi todos estos procesos, la burguesía ascendente, utilizará a las clases populares en su propio beneficio, ya sea a través de los movimientos nacionalistas o liberales; ya sean los sans-culottes, los artesanos de la pequeña industria, los obreros gremiales, los movimientos campesinos o los mismos intelectuales.

El proceso histórico en su conjunto rema a favor de esa burguesía emergente en la medida que las formas de propiedad y las relaciones de producción o intercambio ya habían traspasado las barreras de la precaria economía feudal. Pero sobre todo porque la revolución francesa de 1789 coincide en el tiempo con la revolución industrial iniciada en Inglaterra a partir de 1780 aproximadamente, y que se va a extender –como un reguero de pólvora- a lo largo de las siguientes décadas en la mayor parte del continente y en el norte de los Estados Unidos.

Por lo tanto, no se puede entender el triunfo de la burguesía sin la coincidencia de esas dos revoluciones simultáneas: una revolución política y social con otra revolución económica e industrial, que transformarán los Estados y todas sus fronteras, dando origen al llamado mundo moderno de fines del siglo XIX. Sin embargo, ambas revoluciones no tienen el mismo carácter, mientras la primera es un proceso liberalizador, la segunda, es una nueva esclavitud para los plebeyos que quedarán atados a las máquinas. De ahí la naturaleza contradictoria de los nuevos Estados capitalistas que surgirán por Europa.

Contra todo ese mundo que arderá en llamas en 1914, con el estallido de la primera guerra mundial, se alzarán los bolcheviques y la revolución de octubre de 1917. La revolución rusa triunfa gracias a la gran primera crisis sistémica, pero dentro de ella, el factor subjetivo de la clase obrera industrial y el partido revolucionario jugará un papel de primer orden. Tan importantes como luego serán en el proceso de degeneración y burocratización del Estado soviético. Como diría uno de los más importantes revolucionarios rusos, Rakovsky, no es lo mismo cuando una clase social conquista el poder que cuando intenta conservarlo. Con ello se estaba refiriendo a los cambios irreconocibles del proletariado y del partido bolchevique después de diez años de revolución.

En realidad, la revolución rusa va a ser un parto terriblemente complicado. A las dificultades objetivas de un país con una vasta geografía, se van a añadir otras causas más terribles, como la guerra civil, las derrotas de las revoluciones en Alemania, Hungría e Italia y; principalmente, la burocratización del partido ante el agotamiento de la clase obrera. Una burocratización que a partir de 1927 adquiere rasgos torpemente reaccionarios pero que, a partir de los años treinta, se transforma en una auténtica maquinaria contrarrevolucionaria no solamente en Rusia, sino también en China, Alemania o España. Dando origen a una nueva casta de plebeyos enriquecidos como denunció Trotsky a lo largo de casi veinte años.

Quienes desde el liberalismo burgués o incluso desde la honestidad del anarquismo libertario, han querido encontrar en el origen de la burocratización algunos errores de gran calado por parte de Lenin o Trotsky, creo que están equivocados. Efectivamente tanto Rosa Luxemburgo como Kollontai o Victor Serge (y también los anarquistas), tenían razón al criticar la represión en Kronstadt, la disolución de la Asamblea Constituyente, la carencia de libertades, o la prohibición a los partidos obreros o populistas. Todo eso es cierto, pero hay un gran salto de cualidad entre estos gravísimos errores y la lógica empleada por el estalinismo que no estuvo basada en la extensión de la revolución, sino en la consolidación de una casta privilegiada.

Fernando Claudín, en su libro sobre la crisis del movimiento comunista internacional, nos recordaba que, mientras para Lenin, Trotsky, Radek, Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht, Preobrazhensky, etc, la revolución rusa era solo el preludio de una imprescindible revolución europea (tomando los propios escritos de Marx y Engels cincuenta años antes), no lo era para Stalin o Dimitrov quienes consideraban, seriamente, la posibilidad de construir el socialismo en un solo país y la subordinación de toda revolución nacional a las necesidades de estabilización del régimen de la burocracia.

Estas explicaciones, aceptadas por todos nosotros, me resultan al día de hoy un poco insuficientes. Uno de los aspectos en donde menos indagó el marxismo fue en la diferencia histórica entre burguesía y proletariado; es decir, creo que deberíamos haber profundizado más en las raíces y diferencias entre la posición social que ocupaban las burguesías en el siglo XIX y las clases trabajadoras en el siglo XX. Mientras las primeras estaban ubicadas ya en un lugar avanzado o semi-privilegiado en las sociedades (no en los Estados) del siglo XVIII, y además se beneficiaron enormemente del proceso de industrialización; las clases trabajadoras en cambio siempre ocuparon -y ocupan- una posición subsidiaria o subalterna (como diría Gramsci), que las obliga a realizar un esfuerzo político redoblado.

La posición de fuerza de las clases trabajadoras a lo largo del siglo XX (en los países capitalistas más avanzados) era determinante, pero no lo suficiente como para acabar con el sistema. Solamente la coyuntura internacional entre 1917 y 1923 fue altamente favorable. A partir de ese momento, la relación de fuerzas se fue haciendo más débil incluso después de la victoria contra el nazismo en 1945 donde volvió a plantearse el problema del poder en países centrales como Francia e Italia.

Pero si era complicado alcanzar el poder, más lo habría sido conservarlo. La dificultad objetiva e histórica que enfrenta una clase que tiene que transformar a un mismo tiempo la economía, los resortes políticos y la tradición cultural constituye un acto de consciencia y voluntad, que nada tiene que ver con los movimientos mecánicos de la economía con los que se encontró la burguesía revolucionaria una vez que llevó a cabo su revolución anti-feudal.

Dejamos -por lo tanto- planteadas nuestras dudas. ¿Se volverán a plantear en el futuro las mismas disyuntivas que en el siglo XX? Es posible. Básicamente el problema metodológico sigue ahí; es decir, los sujetos sociales interesados en llevar a cabo una revolución anti-capitalista, ecologista e igualitaria no ocupan un lugar privilegiado en las sociedades actuales. A pesar de que el capitalismo concentra la riqueza y el poder en el 1% de la población, ha demostrado también una capacidad única de integración de otros grupos sociales como las clases medias, el mediano propietario, la pequeña burguesía y los propios asalariados. En esta hegemonía, como diría Gramsci, reside su tremenda fortaleza y no solo en el recurso a una fuerza muy favorable a las élites dominantes.

Mientras tanto, en el otro extremo se encuentran multitudes maltratadas, descontentas e insuficientemente organizadas. Una situación producto de la globalización neoliberal. El proceso de formación de nuevos sujetos anticapitalistas no será fácil. En su enloquecido proceso de concentración y acumulación, el sistema se constituye como su peor enemigo e incompatible con la sostenibilidad del ecosistema.

Pero detrás de las injusticias siempre hay rebeliones o revoluciones. Más que esperar “la revolución que nos gustaría” o el “momento decisivo” concentrado en la toma de la Bastilla o el Palacio de Invierno, me inclino a pensar que las próximas décadas van a ser el fermento o el inicio de unos procesos de acumulación de fuerzas hostiles al capitalismo. Habrá victorias y derrotas. Pero estamos convencidos que siempre surgirán unos levellers, sans-culottes, luditas o proletarios que no aceptarán sin lucha el peso de la opresión.

Jesús Jaén es activista del Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad (MATS).

ver más:
http://www.vientosur.info/spip.php?article12478
México. La postulación de la candidata indígena es un llamado a la organización, más que un asunto electoral



Pozol Colectivo
publicado en Desinformémonos
17 abril 2017 
San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 15 de abril. “La estructura en este país está pensada sin la mujer”, evidenció María de Jesús Patricio, al destacar la propuesta que hiciera el Congreso Nacional Indígena (CNI), de crear un Concejo Indígena de Gobierno (CIG), y que su vocera sea candidata a las elecciones presidenciales del 2018 en México. Dicha propuesta tiene un fin organizativo y no electoral subrayó la integrante del CNI, quien también llamó a lograr la unidad de abajo, con los pueblos y demás sectores, cansados de la situación actual en el país. Las declaraciones de la luchadora social, se dieron en el marco de la clausura del seminario “Los muros del capital, las grietas de la izquierda”, que se llevó a cabo del 12 al 15 de abril, en el Cideci-Unitierra Chiapas.

Para Carlos González, vocero del CNI, el crear un CIG es buscar una salida colectiva para “atajar la tormenta, que ya nos arrastra”, en alusión a la crisis social, económica y política en México. Para González García, es necesaria una articulación de una fuerza indígena ante los embates del mercado y el capital. Dicha articulación buscaría a los que estén dispuestos a “desmontar al capitalismo como sistema”, lejos de la izquierda institucional, añadió.

Del 26 al 28 de mayo próximo, el CNI se reunirá nuevamente en Chiapas, para precisar los propósitos del CIG; su funcionamiento; vinculación y si se dan las condiciones, el nombramiento de su vocera para ser nombrada candidata a la presidencia. Para el 2018 todo hace prever que la violencia contra los pueblos indígenas escalará, “nuestra resistencia también”, aseguró el luchador social. Por su parte Cristian Chávez, también integrante del CNI, expuso que las políticas neoliberales en México representan un paraíso para unos pocos capitalistas, pero la destrucción de los más.

En la clausura del seminario “Los muros del capital”, también estuvo presente el exrector de la UNAM, Don Pablo González Casanova, quien argumentó sobre la importancia de definir qué es la izquierda; ello ante los que acusan a los promotores de la propuesta del CNI, de causar división. Para que algo pueda ser llamado de izquierda es necesario que respete la dignidad del ser humano, de tal forma que no puede haber emancipación si sigue habiendo explotación, recordó el investigador social.

Otra de las características para definir qué es la izquierda, es que esta busca la independencia, y lucha contra el colonialismo, capitalismo e imperialismo; como en el caso de los pueblos indios, que tuvieron un papel relevante en la independencia de México, es decir “están insertos en nuestra historia desde que nació este país”, recalcó el académico.

El cierre del programa de clausura del seminario, estuvo a cargo de la Comisión Sexta del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), mediante su vocero el Subcomandante Insurgente Moisés, quien agradeció el esfuerzo por llegar y escuchar de tod@s l@s asistentes. “Muchas palabras dijeron aquí los ponentes, les toca a ustedes discernir para ver cual les puede servir en su lugar de origen”, comentó el rebelde chiapaneco. Para Moisés, la propuesta de crear un CIG y la postulación de su vocera a las elecciones, más que electoral es una llamada a la organización. “si los explotadores no pidieron permiso para explotarnos, no tenemos que pedir permiso para organizarnos”, resaltó el insurgente.

“Hay que dirigirnos nosotros mismos, que no nos impongan. El pueblo manda y el gobierno obedece, no el capital nos marcará el camino”, enfatizó el indígena zapatista. “Estamos buscando el camino de nuestro destino, para ello es necesario tejer la organización de los pueblos indígenas y no indígenas”, explicó el vocero del EZLN, quien también recomendó al CIG y su próxima vocera, que siempre deben dirigir su oído hacia abajo, para construir “un mundo que de vida”. El subcomandante Moisés, convocó a organizarse con el CIG, para saber cómo lograr las demandas de tierra, trabajo, alimentación, vivienda, salud, educación, independencia, democracia, libertad, información, cultura, justicia y paz, que enarbolaran los zapatistas desde 1994.

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