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lunes, 20 de julio de 2015

Ostula, Michoacán. México. "Soldados le dispararon al niño con saña; tenía 12 años, parecía de 5 por la mala alimentación": testigo



Revolución TRESPUNTOCERO
Por: Emma Martínez / 20 julio, 2015
“Edilberto Reyes García solamente tenía 12 años, aunque parecía de cinco; la mala alimentación, compañera de la pobreza que vive en nuestro municipio se ve reflejada en el poco desarrollo de nuestros niños…Le dispararon justo en la frente, entre ojo y ojo; no, ese disparo no fue bala pérdida, ninguna del Ejército lo es. Dicen que solamente venían por Semeí Verdía, que es el líder de la policía comunitaria, pero también por cualquiera que se atravesara…”.

“Pero el Ejército no vino a atacarlos solamente a ellos, vino a matar al pueblo. Los niños no se le atravesaron a los soldados, ellos apuntaron hacía los menores, tuvieron la mala fortuna que los identificaran; los malditos soldados sicarios los vieron, así fue como nos mataron a Edilberto. Imagínese que hubieran estado afuera, ahorita serían varios niños masacrados, porque fue un operativo planeado para desaparecer a todos los que se pudieran y lo logaron, porque hay más niños heridos”, narra a Revolución TRESPUNTOCERO Adán F., poblador de Ostula, Michoacán, quien asegura pudo ver cómo apuntaron ‘con saña’ directamente a Edilberto.

“Le digo que en nuestras comunidades la pobreza es nuestra compañera. Hemos sido atacados por muchos: por el hambre, el gobierno, el narco, la naturaleza, muchos males y ahora la muerte. Si una casa de cemento y concreto puede que no resista las balas, ahora nuestras casitas de madera vieja y porosa por la humedad de tantos años, mucha gente permaneció escondida adentro, pero las tablas no aguantaron, fueron atravesadas, apuntaron con odio sabiendo que ahí había gente, en venganza porque nos manifestamos en la mañana y aunque se retuvieron soldados, nunca se les hizo nada, queríamos diálogo, pero ellos sólo saben dar muerte”, afirma Adán.

“Somos un pueblo que no puede quedarse callado después de tanta desesperación, de ver cómo somos pisoteados por el narcotráfico y asesinados por el Ejército; entonces ellos, por órdenes del gobierno federal, nos ejecutan para callar nuestras voces, para que seamos un ejemplo de lo que les hacen a los pueblos que luchan contra la represión, pero ahora más que nunca, Peña Nieto debe saber que él y sus malditos soldados llevarán en su conciencia la muerte de un inocente y las heridas de otros más”, sentencia Adán.

Afirma “puedo gritar que nos están matando, que nos urge que difundan que en un rincón de Michoacán, en Ostula, Ixtapilla y en todos los municipios pobres que conforman a Michoacán, el Ejército nos extermina. Necesitamos la ayuda de todo el que quiera tener su conciencia libre y ayudarnos a no morir. Desde hace mucho tiempo los soldados ocultan sus asesinatos culpando al narcotráfico, pero no; ellos disparan a quemarropa a todo aquel que ubiquen como policía comunitario o como gente que no se queda callada, que participa en manifestaciones y está en contra del gobierno municipal. Nos tienen vigilados, ellos matan y avientan a los caminos solitarios o barrancos, la Marina lo hace también; claro ahí tienen a su escudo el narco, total, ¿quién va contradecirlos si a nosotros nadie nos defiende?, ni siquiera sabían mucho de nosotros, porque ven a Michoacán como un todo y ese todo está formado en partecitas, unas más luchadoras que otras. Ahí es donde la gente muere a manos de las fuerzas armadas, que obedecen a Peña Nieto”.

Adán explica que este domingo, entre 9:30 y 10 de la mañana, un pelotón del Ejército llegó a los parajes de El Duín y Xayakalan, en la comunidad Santa María Ostula, en donde hay puestos de vigilancia resguardados por la policía comunitaria y grupos de autodefensa de la zona costa y la sierra.

A unos metros de los puestos de vigilancia, los soldados aceleraron para impactar los vehículos justo donde se encontraban los elementos policíacos. Inmediatamente después, iniciaron los disparos; así fue como lograron detener a un número aún no especificado de hombres.

La acción fue perpetrada por el Ejército, Marina y Policía Federal (PF); de manera paralela, el mismo procedimiento se efectuaba en el poblado La Placita, en donde el principal objetivo fue la detención de Semeí Verdía Zepeda, primer Comandante de la Policía Comunitaria de Santa María Ostula y Coordinador General de las Autodefensas de los municipios de Aquila, Coahuayana y Chinicuila.

Dada la forma en que las fuerzas armadas se llevaron a los elementos de la policía comunitaria; es decir, de manera violenta, sin órdenes de aprehensión, ni informándoles los delitos de los que se les acusaba, “nos movilizamos porque no podíamos permitir que se llevaran a nuestro líder, porque era muy posible que lo desaparecieran. Nosotros queríamos que nos vieran otros y supieran que estábamos buscando a nuestro compañero, así tal vez ya no le harían nada, teníamos miedo porque nos apuramos a investigar, pero no supimos dónde estaba, eso nos dio coraje porque a Semeí ya lo han querido matar, han fallado tres veces, porque quieren que nos agachemos”, comenta Adán.

Así fue como un contingente de más de 300 comuneros bloqueó la carretera Lázaro Cárdenas-Colima, mientras tanto, en otros puntos se mantenían en alerta; llegaron las tres de la tarde y en Ixtapilla, se gestó otro bloqueo; poco después fueron atacados en varias comunidades, pues los pobladores lograron retener a miembros del Ejército y los mantuvieron así durante varias horas.

La estrategia era poder abrir el diálogo con quienes habían capturado a Semeí Verdía y realizar un intercambio: todos los elementos castrenses por el líder de la policía comunitaria, más los otros miembros.

“Fue como un pelotón del Ejército llegó a nuestra comunidad, llegó para matarnos a todos, sin distinción, la policía comunitaria intentó defenderse, pero no iban nada más contra ellos, en esos ataques murió Edilberto, e hirieron con armas de fuego también a Neini Nataly Pineda Reyes de seis años, Horacio Valladares de 32 años, Melecio Cristiano Tirzio de 60 años y Antonio Alejo Ramos de 17, gente que no tenía armamento, ellos son las pruebas de que buscaban un homicidio masivo, y sabían que les habíamos pedido diálogo, no cabe duda que México es el infierno y Peña Nieto el diablo”, afirma Adán.

Sobre las personas heridas y su estado de salud, Adán afirma que lo desconoce, ya que en estos momentos a penas se ha enterado que a Semeí lo trasladaron a la PGR de Morelia, asegurando que fue una trampa del gobierno, esto debido a que “lo agarraron comiendo como a Mireles, pero sí le habían dicho los federales que querían platicar con él, lo engañaron”.

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