EL SOCIALISTA 389

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domingo, 19 de julio de 2015

Grecia. Tsipras pasará a la historia como un traidor



Revoluciòn Tres Punto Cero
Por: Guillermo Fabela Quiñones / 17 julio, 2015   
El “golpe de Estado financiero” a Grecia es la confirmación de que al Grupo de los Siete no le preocupa quitarse la máscara con la que hacía la defensa de la democracia. La imposición de medidas draconianas contra el pueblo helénico es el verdadero rostro de las súper potencias que quieren adueñarse del mundo con el fin de consolidar un Nuevo Orden Mundial (NOM), en el que sólo sus elites tengan acceso a las riquezas producidas por los pueblos colonizados.

Para Alexis Tsipras hubiera sido preferible renunciar antes que someterse a la humillación de que fue objeto, porque en los días venideros su desgaste será muy acelerado, al no respetar la voluntad mayoritaria expresada en el referéndum del domingo 5 de julio, que lo facultaba a oponerse a las medidas imperialistas lideradas por la canciller alemana Angela Merkel. Ahora está clarísimo que no hay viabilidad para una mínima defensa de los intereses nacionales de los pueblos ajenos  a las élites de las súper potencias.

No importan las protestas mundiales, como la que se llevó a cabo en el que se llamó “Día de Acción Global”, el sábado 18 de abril, cuando cientos de manifestaciones tuvieron lugar en las más importantes ciudades de los cinco continentes, en protesta contra los tratados de libre comercio, en particular el que siguen negociando Estados Unidos y la Unión Europea. No importa nada a los barones del Grupo de los Siete, porque su voracidad los ciega y consideran que falta muy poco para la instauración de un mundo regido por ellos, no importa que se interpongan en su camino Rusia y China, si llegado el caso pretendieran afectar sus intereses regionales.

Como afirmó la dirigente del Bloque de Izquierdas, el principal partido de oposición de Portugal, Catarina Martins: “La democracia fue barrida del mapa para hacer hueco a las imposiciones de tipo colonialista”. Lo único que podría cambiar la correlación de fuerzas en favor de la racionalidad y la sensatez, está en la organización de los pueblos en los países del bloque plutocrático, porque de no hacerlo les va a ocurrir lo que finalmente sucedió en la Alemania nazi: toda su población fue afectada por la guerra, como igualmente sucedió en los otros dos países aliados al dictador Adolfo Hitler, Italia y Japón.

Podría asegurarse que los días del régimen encabezado por Tsipras están contados, pues se verá imposibilitado para tomar decisiones correctas: todo lo que haga estará encaminado a un rotundo fracaso, tanto por no contar más con el apoyo del pueblo, como porque las presiones externas acabarán ahogando al país, aunque se le otorguen los 86 mil millones de euros para resistir la debacle financiera. Tampoco podrá contar con la solidaridad de partidos similares a la Coalición de Izquierda Radical (Syriza, por sus siglas en griego), como el Podemos de España y el Bloque de Izquierdas de Portugal.

Tsipras pasará a la historia como un traidor, aunque la culpa de lo ocurrido sea evidentemente de sus antecesores neoliberales, de quienes ya nadie se acuerda, cuando tenía todo para quedar como el salvador de Grecia, aunque tuviera que enfrentar el rechazo de una minoría que paulatinamente se iría aislando del resto de la sociedad mayoritaria, que hubiera estado dispuesta, llegado el caso, a enfrentar incluso una invasión armada. El pueblo griego había votado en contra de la humillación de la troika y en defensa de su derecho a ser una nación soberana. Su desencanto de hoy se convertirá en repudio a Tsipras mañana. La desesperanza llevará a no pocos a la violencia extrema y Grecia se convertirá en un campo de sangre.

La sinrazón de la extrema derecha global llega a extremos inauditos. No está lejano el día en que el cambio climático, producto de la sobrexplotación del planeta, afecte incluso a los países del Grupo de los Siete. Para sus plutócratas lo único importante es la acumulación de riquezas, aunque sea para guardarlas en búnkeres inviolables. ¿Qué sentido tiene, por ejemplo, que los bancos extranjeros que operan en México obtengan utilidades extraordinarias, como lo acaba de reportar la Comisión Nacional Bancaria y de Valores: 42 mil millones de pesos en los pasados cinco meses, si ese dinero sólo va a engrosar las riquezas de unos cuantos accionistas? Lo lamentable es que ese dinero salió de nuestros raquíticos bolsillos.

ver màs:
http://revoluciontrespuntocero.com/tsipras-pasara-a-la-historia-como-un-traidor/