EL SOCIALISTA 389

martes, 7 de julio de 2015

México. Las ejecuciones del Ejército en Guerrero



TLACHINOLLAN
CENTRO DE DERECHOS HUMANOS DE LA MONTAÑA
6 JULIO, 2015 
En Guerrero, desde el período de la “Guerra Sucia” que abarcó una década y media (de fines de los años sesenta a inicios de los ochenta), las autoridades federales dispusieron del Ejército Mexicano para que se encargara de aplicar acciones de contrainsurgencia con el fin de acabar con la insurrección popular. Desde aquellos años las instituciones castrenses y las instancias encargadas de procurar y administrar justicia fueron utilizadas como estructuras delincuenciales para solapar y proteger a quienes han cometido crímenes de lesa humanidad.

Para los guerrerenses ésta herida sigue abierta ante la falta de justicia y verdad por los crímenes del pasado. Existen más de 500 casos de desapariciones forzadas que se mantienen en la impunidad y sin que exista alguna autoridad que se encargue de investigar. El caso de Rosendo Radilla, líder campesino de Atoyac de Álvarez desaparecido por el Ejército el 25 agosto de 1974 es emblemático. A pesar de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció al Estado Mexicano por la desaparición forzada de Rosendo, las autoridades no han dado con su paradero y mucho menos han iniciado alguna acción penal contra los responsables de este delito.

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