EL SOCIALISTA 389

CRAC-PC

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martes, 21 de julio de 2015

Oaxaca, México. El normalismo bajo ataque del gobierno.




Partido Obrero Socialista
Por Juan Magariño y Tomás Holguín.
julio 21, 2015

La contrarreforma educativa ataca la asignación de plazas automáticas.

La contrarreforma educativa, dictada desde una instancia económica internacional (la OCDE) e instrumentada por el Pacto por México que entablaron los tres principales partidos burgueses –PRI, PAN y PRD- es uno de esos ataques al normalismo, que al imponer el examen de oposición para el ingreso docente, hace del sector estudiantil el más afectado de la contrarreforma. Con este examen se suprime a nivel nacional la asignación de plazas automáticas a que tenían derecho los normalistas al terminar la licenciatura en educación; es decir, se elimina la seguridad de tener un trabajo estable al finalizar la carrera. Lo cual es un hecho sumamente relevante, ya que debido a la falta de empleo, la plaza base con sueldo fijo al egresar de una normal era una gran oferta en el mercado laboral para muchos mexicanos que conforman un amplio sector popular (hijos de campesinos, de obreros, de comerciantes y de maestros), que veían en ello una de las pocas opciones que existían en nuestro México actual para poder lograr un mejor nivel de vida personal y para la familia.

La desaparición por el Estado mexicano de 43 normalistas de Ayotzinapa.

Este es el otro gran ataque al normalismo -vil, maquiavélico, terrorífico-. No hemos podido dejar de notar entre los estudiantes normalistas y los padres de familia con que trabajamos, pensamientos y conductas que expresan miedo; miedo condicionado por la desaparición de los 43. Parece que muchos estudiantes decidieron –o han pensado- desertar de las escuelas normales por el temor a también ser ellos desaparecidos; miedos que han reforzado sus padres, y viceversa. ¿Por qué? Porque la idea o imaginario colectivo parece ser que ahora, aparte de ya no tener garantizado un trabajo estable al terminar los estudios, corres el riesgo de ser reprimido, asesinado o desaparecido por ser estudiante normalista.

Un temor que se ha extendido sobre todos los sectores normalistas, tanto rurales como urbanos, e incluso a cualquier estudiante del país que se moviliza o piense hacerlo. En Oaxaca ya se han presentado varios casos de deserción escolar, y se conoce que los policías y/o grupos porriles intimidan a los compañeros diciendo que “les pasará lo mismo que a los de Ayotzinapa”. Esto puede impactar negativamente –tal y como lo desea el Estado- en la matriculación de nuevos estudiantes, poniendo en riesgo la existencia del normalismo (o cuando menos, de muchas escuelas normales).

La demanda de ingreso a las normales disminuye.

Sin contar con cifras exactas y estudiando el número de aspirantes que ingresaron en una escuela normal, hace cuatro años -antes de que se anunciara la contrarreforma educativa-, el número de jóvenes que aspiraban a un lugar en la normal del CRENO, Oaxaca, superaba fácilmente los mil estudiantes para ocupar 115 lugares que ofrece esta institución.

Para las inscripciones del ciclo escolar 2013-2014, en medio de la aprobación de la contrarreforma, el número de aspirantes cayó drásticamente a aproximadamente 450, lo que significa que la demanda decreció más del 50%.
En el ciclo escolar pasado (2014-2015), hubo una severa crisis en la demanda; el número de aspirantes apenas alcanzó aproximadamente 130 alumnos, con lo cual -en medio de la reforma educativa promulgada y con los intentos de su aplicación- podemos suponer que la anulación de la garantía a obtener un trabajo seguro al concluir los estudios en la normal dio como resultado que en esta ocasión apenas se alcanzara menos de una tercera parte de aspirantes en relación al año que lo antecede y en casi una octava parte en comparación de cuatro años atrás.

La lucha por la asignación de plazas automáticas.

En Oaxaca, aunque la asignación de plazas era de manera automática, esta no se respetaba. Hasta hace tres años, antes de la contrarreforma educativa, las movilizaciones no eran tan complicadas ya que la demanda podía ser resuelta a nivel local en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca. A principios de 2015 las 11 normales de Oaxaca mediante la CENEO tuvieron que realizar un paro de cerca de un mes para hacer valer este derecho estudiantil y laboral, así como el respeto a la matrícula –consignadas en su pliego petitorio-, lo cual fue posible con el apoyo de la sección XXII del magisterio.

En relación a los aspirantes de nuevo ingreso, este año fue distinto a lo que se tenía previsto, pues hubo un aumento de más del doble –en comparación del ciclo previo- de alumnos interesados en alguna de las dos licenciaturas que ofrece la normal del CRENO. En este ciclo escolar, un aproximado de 280 estudiantes sacó ficha en la normal. Mismo incremento pudimos observar en las otras 10 instituciones restantes del estado.

Para ello dilucidamos dos posibles razones. La primera debida a que resultado de la lucha estudiantil y magisterial, los egresados del ciclo pasado tuvieron acceso a la plaza automática sin ningún tipo de condicionamiento para ser docentes frente a grupo, hecho que demostró la tesis sostenida en el POS de que “la reforma educativa no se ha podido aplicar íntegramente en el país, sobre todo en algunos estados como Oaxaca”. Lo cual alienta a los jóvenes a seguir intentado ocupar alguno de los lugares que ofrecen las normales. La otra razón es que como estrategia de lucha se llevó a cabo una propaganda masiva en las comunidades, invitando a los estudiantes de nivel medio superior a cursar alguna licenciatura en educación, obteniendo un gran eco en algunos lugares de donde acudieron una cantidad considerable de alumnos.

En Chiapas no se han entregado plazas de manera automática desde inicios de la década pasada mediante un decreto estatal que les arrebató este derecho. Hasta hace dos años la fuerza estudiantil había sido insuficiente para frenar estos embates del gobierno. Pero desde entonces se formó una coordinadora estatal, hace unos meses se hizo una movilización de más de 2,500 estudiantes en la capital de ese estado y las últimas protestas han retomado la bandera de la plaza base automática.

En Guerrero, ante el movimiento que surgió después de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, el gobierno anunció la asignación de plazas automáticas y un gasto de 400 millones de pesos en las normales rurales, pero esto más bien con el objetivo de mantener al movimiento encapsulado. Una estrategia en gasto de dinero que no sólo se enfocó a los normalistas, sino también a otros sectores y áreas del estado de Guerrero para contener y mitigar lo que representaba un naciente descontento y movimiento popular guerrerense.

Lo que viene para los estudiantes normalistas.

El plan del Estado para desaparecer las normales se irá complicando conforme las condiciones para la lucha magisterial, estudiantil y popular vayan mejorando. La tarea ahora del normalismo es crear un organismo que aglutine a nivel nacional a todos los normalistas, y de ser posible, al estudiantado en general, para frenar la contrarreforma educativa, que como hemos demostrado afecta no sólo al magisterio, sino principalmente a los estudiantes normalistas y a la educación pública y gratuita como derecho de todos los mexicanos. Otro ejemplo de ataque es el caso del Instituto Politécnico Nacional, en donde se intentó la degradación profesional de sus estudiantes, bajando su categoría de profesionistas a técnicos. Hecho que generó una gran oposición y movilización estudiantil, lográndose impedir tal medida.

A los estudiantes que actualmente se forman en una normal o en cualquier otra escuela, sólo queda decirles que no se ha perdido nada, la moneda aún está en el aire, sólo unidos y organizados podremos defender lo que por derecho nos pertenece.

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http://pos.org.mx/?p=11043