martes, 11 de agosto de 2015

Oaxaca, México. Resurgimiento de la APPO, el nuevo paso

Como parte de las acciones de defensa ante la embestida gubernamental-empresarial, la Sección 22 del SNTE ha impulsado la reconformación de un movimiento que aglutine diversas voces y movimientos sociales, con el fin de robustecer una alianza magisterial-sociedad civil de cara a la resistencia en el estado contra la ejecución de las reformas estructurales formalizadas en el actual sexenio. Los maestros saben de lo que hablan, porque ya lo han hecho antes: se reconstruye la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca. Hasta el momento, 68 organizaciones se han sumado a la lucha de los maestros.



Revista Contralínea
11. agosto, 2015 Autor: Mauricio Romero
Oaxaca de Juárez, Oaxaca. Preocupados por los múltiples alcances de las reformas estructurales impulsadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto y los sectores empresariales nacionales y extranjeros presentes en la entidad, decenas de asociaciones civiles oaxaqueñas están conformando un frente común de resistencia.

Campesinos, estudiantes, sindicatos, jubilados, médicos, profesores, amas de casa, colectivos de activistas se están aglutinando bajo el llamado de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) tras la embestida gubernamental-privada contra el movimiento magisterial.

Reconstitución de la APPO
Desde 2013, a más de 1 lustro de la represión instrumentada por el gobierno de Ulises Ruiz con el apoyo de las Fuerzas Armadas bajo el mando de Vicente Fox y con Felipe Calderón ya como presidente electo, la CNTE y diversas organizaciones civiles reabren la vía para la conformación de una sociedad en defensa “de los intereses populares” en Oaxaca.

Con el recuerdo aún fresco de las detenciones, desapariciones y asesinatos padecidos por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), los maestros, del brazo de distintas agrupaciones, han conformado ahora el Frente Único de Lucha (FUL).

“Hubo un congreso para su constitución, y ahí se determinó que se diera el Frente Único de Lucha rumbo a la reconstitución de la APPO”, cuenta a Contralínea Sócrates Santiago Chiñas, titular de la Secretaría de Alianza y Gestoría Social de la CNTE oaxaqueña.

Ahora, el movimiento ecléctico está creciendo. No como APPO ni como FUL, sino como una organización acorde con el momento de agresión y resistencia actual, subrayan tanto Santiago Chiñas como los integrantes de la nueva organización.

“Por eso se maneja aquí como FUL, como APPO, y hay quienes le dicen Fulappo”, apunta el profesor de educación primaria, proveniente de la región del Istmo.

Después de la combinación de golpes asestada en julio contra la Sección 22, a principios de agosto la renaciente asamblea-frente popular cuenta con, por lo menos, 68 organizaciones, asegura Santiago Chiñas. La andanada motivó que cada semana se agregaran otros grupos.

Algunos son regionales, acota el profesor: “Hay quienes vienen de manera constante, pero otros, por la misma distancia, no asisten a cada asamblea y eso nos obliga a que tengamos que hacer la tarea de estar trabajando de manera regional para que podamos acercarnos directamente con ellos”.

A la asamblea en la que Contralínea estuvo presente acudieron representantes de 32 organizaciones. Una más se adicionó, no por simpatía directa, sino por la gracia común de haber sido agredida por las fuerzas del Estado.

El movimiento de estudiantes de la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) asiste para pedir apoyo: durante la noche del jueves 30 de julio, un comando armado de policías estatales entró a las instalaciones de Ciudad Universitaria; una maestra (exdirectora de la Facultad) está grave en el hospital por las patadas propinadas por botas negras, y siete alumnos ,también golpeados y además, encarcelados. “Recuperan escuela de enfermería de UABJO” tituló El Universal una nota en la que se remarcó que “durante el operativo de recuperación no hubo disturbios”; nada dijo sobre las palizas encajadas por los policías contra estudiantes y profesores.

Otros integrantes de la asamblea no tienen “sólo” siete encarcelados; hay quien suma 25. Algunos más señalan las agresiones que también han recibido, el peligro en el que están (“anoche estuvimos a punto de ser levantados”). Todos han sido vilipendiados por medios de comunicación alguna vez.

El punto común es la rabia ante la injusticia. Eso y los efectos de las reformas y las políticas gubernamentales tendientes a favorecer al capital están motivando el levantamiento organizado de cada vez más personas que no están ligadas al problema magisterial, dice, para explicar su incursión al movimiento, Ramón López, una persona que exige que se le apunte como parte de la “sociedad civil”.

Un anciano se levanta, y resume lo que, considera, es el enemigo de esta naciente agrupación:

“Pido que no nos andemos con medias tintas: el gobierno es el enemigo número uno”. El viejo habla de la administración federal que impulsa el capitalismo y aplasta a los indígenas y obreros. “La burguesía que está detrás de él”.

“La CNTE tiene una oportunidad de unir a la gente. Ojalá no la desperdicie”, grita el representante de una de las asociaciones con presos políticos.

“Por eso estamos aquí, compañeros”, responde Sócrates Santiago, y habla en términos futboleros: “para ponernos una sola camiseta que nos unifique. Todos somos víctimas, daños colaterales, de las contrareformas estructurales.

“Hoy no es FUL, no es APPO: es el pueblo de Oaxaca que reclama sus derechos.”

“¡Duro!”, responden los demás.

La estructura que se está creando “es un cúmulo de organizaciones que al llamado de la CNTE se están aglutinando bajo una situación común, que al día de hoy es el tema de las reformas estructurales que nos están afectando a todos. Son organizaciones sociales, colectivos… Se podrá llamar a todos los referentes, incluyendo a los presidentes municipales quienes tengan a bien sumarse, como lo hicieron en 2006”, dice Santiago Chiñas.

El objetivo es reforzar la base social, organizarla en una sola fuerza. El objetivo es reconstituir a la APPO, aunque no se llame así.

CNTE aglutina mas no dicta
La Sección 22 impulsa el aglutinamiento, pero su voz no es la que manda.

Las asambleas, que se llevan a cabo en el auditorio del Centro de Estudios Políticos y Sindicales (Cepos), son arbitradas por representantes de la Sección 22, pero la dinámica de los debates, sus contenidos y resoluciones surgen en su totalidad de los asistentes.

Todo se somete a votación. Si hay uno que considera que las participaciones deben ser reducidas a 3, 5 o 10 minutos, se vota; si alguien dice lo contrario: que ningún reloj debe limitar las intervenciones, se vota. Que si tal propuesta debe anexarse al acta, también se vota; que si una palabra está de más, también.

“Levanten la mano, compañeros, quienes estén por el sí; ahora levanten quienes van con el no…”. “Empezamos esta asamblea con propuestas para el método de elección de secretario y escrutadores”, inicia su intervención el propio Sócrates Santiago. Desde ahí todo es discusión.

La nueva conjugación de fuerzas sociales; las marchas, mítines y pronunciamientos emanados de ella trascienden la crisis magisterial y se expanden hacia diversos problemas en el estado, en el país. La CNTE apoya y a la vez recibe respaldo de asociaciones fuera de su movimiento.

En los resolutivos de las sesiones, que no bajan de los diez puntos, apenas dos o tres se refieren a las actividades de la Coordinadora.

Guerrilla, sin acercamientos
Respecto de algún acercamiento con la guerrilla, Chiñas lo niega: nunca ha existido algún acercamiento de la Sección 22 con algún grupo político armado.

“En ningún momento nosotros, como movimiento, hemos apostado a llegar a una situación de este tipo”, dice el titular de la Secretaría de Alianza y Gestoría Social. “Nuestra lucha es de resistencia civil pacífica, con nuestros mecanismos: marchando, denunciando, haciendo mítines; bloqueamos, pero nunca, nunca, este movimiento ha sido o pudiera ser un movimiento armado.”

—¿Se ha discutido ese tema internamente?

—Se ha planteado. Ha habido algún comentario al respecto y siempre la definición de nuestro movimiento es que es una lucha pacífica. Si llegara a haber alguna solicitud de acercamiento, nosotros definitivamente no aceptaríamos. Nuestro movimiento es un movimiento pacífico y también es un movimiento apartidista.

“Digo, finalmente somos docentes, y nuestra mejor arma la tenemos a partir de nuestra formación política-sindical, nuestra formación pedagógica. Y es con lo que nosotros luchamos.”

Otro sobrevuelo sobre los maestros: las casas prestamistas
Siempre están ahí: en la calle, en las marchas, bajo el sol; a la entrada del hotel del magisterio, a la salida de la sede histórica. No son policías ni militares. No importa si es temprano, si está lloviendo, si hay asamblea o si la calle está bloqueada: siempre están ahí, repartiendo tarjetas e intentando convencer a los maestros de pedir un préstamo que –para su facilidad– será descontado de su cuenta de nómina, ¡y tan sólo con un costo anual total promedio desde el 58.20 por ciento! ¡Y una tasa de interés fija mensual desde el 3 por ciento (sin IVA)!

“Para el sistema, hasta la oposición puede resultar un buen negocio”, decía Eduardo Galeano. Y en la Oaxaca de Harp Helú las casas prestamistas, hermanas de los bancos, están en todo momento dispuestas a aprovechar la oportunidad para enjaretar un crédito a maestros que acaban de salir de una asamblea en la que diversas voces se pronunciaron contra el capitalismo.

“Buenos días. ¿Es usted maestro? ¿Ya conoce los beneficios que le brinda…?”, escuchan los profesores después de marchar bajo el sol oaxaqueño durante 4 horas o tras salir de una asamblea que rebasó las 11 horas continuas.

Los actores Jaime Camil y Raul Araiza (el mismo del Partido Verde Ecologista de México) sonríen a los profesores. En “Crédito Maestro le damos crédito a tu esfuerzo”. En Credifiel contamos con “plazos flexibles, sin importar el buró de crédito, sin aval”. Los únicos requisitos para Etesa son los últimos “dos talones, la credencial de elector, la clave única de registro de población y un comprobante de domicilio”, anuncian las sonrisas impresas mientras las chicas y los jóvenes asoleados refuerzan el ofrecimiento: se prestan… ¡desde 2 mil hasta 200 mil pesos!

También Seguros Inbursa, de Carlos Slim, está presente.

“Son unos buitres”, se queja un maestro a la vez que hace bola la tarjeta que le acaban de dar cuando se le pregunta si él ha caído; en cambio, otros sí firman un papel en ese mismo momento.

Cualquier momento es bueno para realizar negocios, y más en medio de una crisis social.

Vigilantes silenciosos entre la marcha
Van solos o en parejas. A veces se sienten tan confiados, mimetizados entre la multitud, que se juntan cuatro o cinco. Caminan con el resto de los manifestantes, pero a un ritmo propio. Son tanto hombres como mujeres. Algunos se escudan en cartulinas. No cantan las consignas. Todos, todos, usan lentes oscuros. Son elementos ajenos a la protesta, pero que están ahí, pendientes de lo que suceda durante la movilización.

Entre los distintos contingentes, delegaciones y representaciones, hay personas que no gritan, que no cantan, que sólo levantan el brazo cuando la mayoría lo hace. Entre los grupos de manifestantes hay caminantes que no interactúan con los demás, que sólo andan en silencio.

A los presuntos policías o militares vestidos de civil se les detecta por tres cosas: el corte de cabello, las gafas negras y la ropa recién comprada, explica a Contralínea un integrante de los grupos civiles que apoyan el movimiento magisterial. Una cuarta señal es que sólo ven, escudriñan a sus supuestos compañeros de lucha como quien no conoce a nadie de los que tiene al lado.

Incluso, para disimular, cargan cartulinas sencillas (mal) escritas al vapor: faltas de ortografía y letras que se apeñuscan en la orilla.

“EL MIEDO NO ANDA EN BURROS ANDA EN EL NUMERO DE FEDERALES QUE MANDAN” (sic), decía, con cruel sarcasmo, el mensaje sostenido con desgano por un par de caminantes (hombre y mujer, ambos jóvenes y sin rastros del voraz sol de Oaxaca) presentes al frente y a la orilla del el último contingente de la megamarcha del lunes 27 de julio.

Cuando un fotógrafo o un reportero o un mirón centran su atención con alguna de las pancartas, los portadores la levantan sobre sus cabezas o la acomodan para que el mensaje se lea viene n la foto, hasta sonríen o gritan. Nunca se tapan la cara con ella.

Esa fue exactamente la reacción del hombre de camisa azul impecable, lentes negrísimos y cabello cortito. No rehusó la foto. Pero inmediatamente después de desenrollar su cartulina naranja –sostenida con desidia a una mano un segundo antes de ver la cámara apuntando hacia él–, hizo una mueca y la mostró de tal forma que ni 1 centímetro de su rostro se viera. Su pareja con agilidad huyó del cuadro para asegurar su ausencia.

—Profesor… ¿de qué sección es?

—¿Eh?… de la… de la 22.

—¿De qué delegación?

—Ejem… Pts… de-primera-534… –contesta en tres tiempos el hombre, ante el silencio de su compañera que sólo rejonea con su mirada al preguntón.

Aún faltaba alrededor de 1 kilómetro para llegar al zocalito. No había pasado ni un minuto y los manifestantes desparecieron.


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