sábado, 17 de octubre de 2015

Ciudad de México. Julio César Núñez Delgadillo y Fernando Bárcenas: la pesadilla carcelaria del RENO

Para ser libre solamente necesito verme rodeado –y reconocido como tal– de hombres libres.
Mijail Bakunin 


SubVersiones
Colaboración/17 octubre, 2015/0 
Por César Godínez Meneses
Entre amenazas de muerte y una condición muy grave de salud se encuentra el preso político, Julio César Núñez Delgadillo, quien cumple 87 días en huelga de hambre, acusado del delito de «ultrajes a la autoridad», está detenido en el Reclusorio Varonil Norte, mejor conocido como el RENO, desde el pasado 21 de julio de 2015.

Núñez Delgadillo, quien se reivindica adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, no tiene apoyo legal, ni familia que lo reclame. Señala en una denuncia hecha por su puño y letra cómo ha sido víctima de tortura y vejaciones desde el momento de su detención hasta el traslado a la agencia del Ministerio Público CUH-1, además, el trato humillante dentro del RENO por parte de los médicos responsables del mismo y de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF); también en una caricatura sobre él, proporcionada por él mismo,  se deja entrever las amenazas de muerte en su contra por la postura política tendiente al zapatismo.

En la denuncia escrita que hace Núñez Delgadillo, hecha y firmada el día 15 de octubre de 2015, a las 16:45, señala como responsables directos de su estado de salud y de lo que llegue a pasar con su vida al licenciado Rafael Oñate Farfán, director del Reclusorio Norte, a Óscar Enrique Giles Benítez, miembro del Consejo Técnico del reclusorio, también a María Victoria Zúñiga de la Subdirección Técnica de la institución carcelaria, además, al subdirector de Seguridad, Mario Márquez, a su vez a los visitadores de derechos humanos del DF, David Velasco, y una persona de nombre Georgette, son también responsabilizados en el escrito.

Por su parte, el médico solidario con Núñez Delegadillo, el doctor Guillermo Selvas Pineda, señaló en una entrevista para Subversiones que: «Julio César se encuentra grave, está lucido en su razón todavía, tiene periodos de confusión mental y se encuentra muy hinchado de los pies; ha perdido masa muscular, se le están cayendo los dientes por una fuerte gingivitis por su deteriorado estado nutricional, el pidió que no lo atiendan los médicos del penal ni que lo lleven a la Torre Médica de Tepepan, dado el trato que reciben ahí. Pidió que la CDHDF esté al pendiente y monitoree por medio de una grabación su deterioro físico y mental de su estado, que ningún médico oficial intervenga y que si llega a morir el ya firmó un documento responsabilizando a las autoridades de su muerte».

Cabe señalar que desde agosto, él junto con Fernando Bárcenas, Julián Barrón y  José Santiago Hernández iniciaron una huelga seca (no consumir líquidos). Algunos de ellos la levantaron, pero Julio César aún continúa en ella. El ponerse en huelga no es sólo el hecho de conseguir la libertad individual de cada uno, sino –como señalan los presos– fue para poner al descubierto la impunidad, la corrupción del sistema carcelario mexicano.

Núñez Delgadillo obtendría su libertad si tuviera eco su protesta con grupos solidarios, organizaciones sociales y quien pague su fianza, que se calcula en 14 mil pesos.

Fernando Bárcenas: víctima de tortura carcelaria

Por su parte, Fernando Bárcenas, preso político de 18 años, incendió un árbol de Navidad en Reforma, el 13 de diciembre de 2013, durante las protestas ciudadanas por el aumento en la tarifa del Metro. Sus familiares nos comentan que suspendió ya la huelga de hambre; el doctor Selvas, comentó que la situación de salud en que se encuentra Fernando: «Al segundo día de dejar el ayuno, Fernando, en la Torre Médica de Tepepan, el doctor Ferrara (médico de ese hospital) rompiendo todo el protocolo de Malta –que versa sobre las medidas medicas de las huelgas de hambre de presos– ordenó su traslado al Reclusorio Norte, lo cual, los otros internos que estaban en la sala de ese hospital se opusieron a tal traslado dado el estado de salud de Fernando y de Santiago (otro preso político), entonces fueron golpeados y trasladados a la fuerza al Reclusorio, durante ese proceso Fernando sufrió una lesión en el maxilar inferior del lado derecho, desplazando los molares de ese lado y es conveniente hacer una cirugía de un molar afectado (no está con caries); las autoridades se niegan a que se realice el protocolo de Estambul –que trata de tortura y tratos denigrantes de derechos humanos– para demostrar la tortura a la que han sido sometidos nuestros compañeros».

Cabe señalar que la  iniciativa de amnistía que se impulsará desde la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (presentada el pasado miércoles 14 de octubre), está atrayendo los casos de los presos políticos anteriormente mencionados. Pero más allá de las leyes, la solución es la acción de los grupos organizados por la libertad de los presos políticos.

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