lunes, 12 de octubre de 2015

LA ESCUELA DE FALSIFICACIÓN ESTALINISTA

Fragmento del Prefacio del libro "BOLCHEVISMO EL CAMINO A LA REVOLUCIÓN Historia del Partido Bolchevique desde sus comienzos hasta la Revolución de Octubre" de Alan Woods. Primera edición: mayo 2003

 

FUNDACIÓN FEDERICO ENGELS
www.engels.org
Por Alan Woods
Mayo 2003
La otra fuente principal de la historia del bolchevismo es la gigantesca colección de literatura sobre el tema que fue publicada durante décadas en la URSS y ampliamente diseminada en el pasado por los Partidos Comunistas estalinistas en el extranjero.

De todo este material, es igualmente imposible obtener una impresión verdadera de la historia del bolchevismo. La burocracia, habiendo usurpado el poder en condiciones de atraso donde una clase obrera agotada fue incapaz de mantener el control en sus manos, se vio obligada a halagar el bolchevismo y Octubre.

De la misma forma, la burocracia de la Segunda Internacional halagó el “socialismo” mientras llevaba a cabo una política burguesa o el Papa de Roma halaga las enseñanzas de la Iglesia Cristiana en sus inicios. La burocracia dominante en la URSS, al tiempo que colocaba el cuerpo de Lenin en un mausoleo, traicionó todas las ideas básicas de Lenin y de la Revolución de Octubre, cubriendo la bandera inmaculada del bolchevismo con basura y sangre. Para consolidar su usurpación, la casta dominante se vio obligada a exterminar a los Viejos Bolcheviques.

Como todos los criminales, Stalin no quería testigos que pudieran hablar en contra de él. Este hecho determinó por adelantado el destino de los libros de historia en la URSS.

Se afirma con frecuencia que el estalinismo y el bolchevismo son básicamente la misma cosa. De hecho, esto es lo que hay detrás de todas las calumnias de los historiadores burgueses del bolchevismo.

Pero el Estado obrero democrático establecido por Lenin y Trotsky en octubre de 1917 no tenía nada en común con la monstruosidad burocrática totalitaria que presidieron Stalin y sus sucesores. La victoria de Stalin y de la burocracia, el resultado del aislamiento de la revolución en condiciones de atraso, pobreza y analfabetismo aplastantes, significó el abandono total de las ideas, tradiciones y métodos de Lenin y la transformación de la Tercera Internacional como vehículo de la revolución mundial en un mero instrumento de la política exterior de la burocracia moscovita.

En 1943, la Internacional Comunista, habiendo sido utilizada cínicamente por Stalin como un instrumento de la política exterior de Moscú, fue enterrada ignominiosamente, sin convocar siquiera un congreso. La herencia política y organizativa de Lenin recibió un duro golpe durante todo un período histórico. Este hecho ha teñido el punto de vista que mucha gente tiene de la historia del bolchevismo. Incluso escritores bienintencionados (sin mencionar los maliciosos) no pueden evitar atribuir al pasado todo tipo de elementos extraídos de los horrores del régimen estalinista que son totalmente ajenos a las tradiciones democráticas del bolchevismo.

Para triunfar, el estalinismo se vio obligado a destruir todo vestigio del régimen democrático establecido por Octubre. El Partido Bolchevique inscribió en su programa en 1919 las cuatro famosas condiciones para el poder soviético:

1. Elecciones libres y democráticas con el derecho de revocabilidad
de todos los funcionarios.

2. Ningún funcionario debe recibir un salario más alto que el de un
obrero cualificado.

3. Ningún ejército permanente, sino el pueblo armado.

4. Gradualmente, todas las tareas del Estado deberán ser realizadas por todos. Cuando todo el mundo sea un burócrata, nadie puede ser un burócrata.

Estas condiciones, que son descritas en El Estado y la revolución de Lenin, se basan en el programa de la Comuna de París. Como explicó Engels, este no era un Estado en el viejo sentido de la palabra, sino un semiEstado, un régimen transicional fraguado para preparar el camino de la transición al socialismo. Este fue el ideal democrático que Lenin y Trotsky pusieron en práctica después de la victoria de Octubre. No tenía absolutamente nada en común con la monstruosidad burocrática y totalitaria que le sustituyó bajo Stalin y sus sucesores.

Más aún, semejante régimen sólo pudo materializarse sobre las bases de una contrarrevolución política, lo cual implicó el exterminio físico del partido de Lenin en una guerra civil unilateral contra el bolchevismo: las Grandes Purgas de la década de 1930. Citemos una sola cifra para demostrar este punto.

En 1939, del Comité Central de 1917 de Lenin, sólo quedaban tres miembros vivos: Stalin, Trotsky y Alexandra Kollontai. Los demás, aparte de Lenin y Sverdlov que murieron de muerte natural, fueron asesinados o llevados al suicidio. Kámenev y Zinóviev fueron ejecutados en 1936. Bujarin, al que Lenin describió como “el favorito del Partido”, fue ejecutado en 1938. El mismo destino esperaba a decenas de miles de bolcheviques bajo Stalin. Una voz solitaria permaneció para denunciar los crímenes de Stalin y para defender la auténtica herencia del bolchevismo.

Esa voz fue extinguida en 1940 cuando, León Trotsky, revolucionario de toda la vida, líder de la insurrección de Octubre y fundador del Ejército Rojo, fue finalmente asesinado en México por uno de los agente de Stalin.

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