EL SOCIALISTA 389

martes, 24 de mayo de 2016

Chiapas, México. ¡Esos maestros huevones!

                                          Foto: Francisco López/Chiapas PARALELO.

Chiapas Paralelo
24 mayo, 2016
Por David Alemán.
Se les observa con la cara de campesinos, con las caras de jóvenes estudiantes, la de un profesionista o una madre de familia. Marchan juntos hacia el Parque Central de Tuxtla. Las heridas se les cuaja en la memoria y en el cuerpo. Las han tatuado en sus venas y se la recuerdan a sus hijos para que entiendan que un día “esos maestros huevones” —como la derecha los nombra — combatieron por un pedazo de derechos que se les arrebató.

Ahí están de nuevo, en medio del sol, cubriéndose con paraguas o pedazos de cartones. Una camioneta con bocinas en la parte trasera anuncia las consignas. Buscan refrendar la Reforma Educativa.

“Campesinos maestros vinieron, la mujer de la patria también, estudiantes empleados y obreros cumpliremos con nuestro deber”. Y mientras entonan a una sola voz, el ímpetu y las ganas de no frenar los impulsa. Están organizados.

—Preocupados por un futuro incierto —afirma un padre de familia que asistió a la megamarcha convocada por el CNTE—­­ vamos a exigir juicio político contra Enrique Peña Nieto, mayor entreguista de este país  y de nuestros recursos naturales.

Ahí se les mira otra vez a esos pinches maestros huevones. Marchan sobre Avenida Central para hacer entender al mal gobierno cómo se están violentando sus garantías laborales.

Ellos muestran que la educación también se da en las calles, en la protesta social. “Los cambios deben ser a voluntad del pueblo, no del Estado”, dicen.

¡Ah, qué maestritos! parecen no hacer otra cosa sino ondear la lucha olvidada. La lucha que el PRI les quitó un día de invierno de 1989. La que el polvo enterró entre sindicatos charros y pactos de un gobierno salinista, liderado por Elba Esther Gordillo.

Uno a uno bloquean las avenidas y protestan a favor de otro medio de comunicación –sin Televisa o sin TV Azteca-. Los  maestros dan la cara y demuestran que no sólo un profesor debe ser evaluado, sino Enrique Peña Nieto y su pésimo inglés; y que debe dar cuentas de cómo alguien que no recuerda los tres libros que marcaron su vida gobierna el país.

Entre gritos y consignas se llenan de ánimos. La muralla se fortalece y hace retumbar el piso para los oídos sordos de los políticos, de los desentendidos. Esos políticos que se esconden detrás del policía, de la masa azul que responde al grito de “represión”.

Hoy es responsabilidad de los profesores defender sus derechos. Esos huevones han de escribir la historia presente y ella los condenará. Al final: “somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.

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http://www.chiapasparalelo.com/opinion/2016/05/esos-maestros-huevones/