EL SOCIALISTA 389

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jueves, 5 de mayo de 2016

México. Mirar morir, ¿qué sucedió en Ayotzinapa?



Revista Contralínea
mayo 4, 2016 
ÁLVARO CEPEDA NERI *
I. Aconsejado por sus asesores, Enrique Peña Nieto se apresuró a dar las “gracias” al GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes) y al Grupo de Peritos Argentinos para encubrir su decisión autoritaria, parcial y encubridora, porque habrían concluido su comisión de averiguar, imparcialmente, lo que a toda costa trata de ocultar el peñismo. Se puso en evidencia que un alto empleado de la Procuraduría General de la República (PGR) “sembró” restos humanos en el basurero de Iguala para hacerlos pasar como “pruebas” de que los 43 estudiantes normalistas habían sido incinerados. Y lo que la PGR de Murillo Káram y Arely Gómez llamó “verdad histórica”, es una mentira, pues parece que fueron secuestrados por los cárteles del narcotráfico con la ayuda policiaca y militar del 27 Batallón de Infantería. El dictamen del Equipo Argentino de Antropología Forense y del GIEI coinciden en el ocultamiento de información por parte del gobierno mexicano; y cuando los investigadores estaban por llegar a la raíz de la tragedia, Peña les ha dado las “gracias” y los ha despedido autoritariamente.

II.- Si el peñismo inició desacreditado, ha perdido toda credibilidad; pues con estas acciones, los mexicanos suponemos que quiere encubrir a los funcionarios que participaron en esa barbarie. Y ya que los capos de los cárteles de las drogas están retando a las instituciones del Estado para terminar de apoderarse de la entidad, y tener acceso al Pacífico para seguir exportando su mercancía, parece que para no destapar la cloaca, el peñismo tomó la determinación de hacer como si averiguar, hasta que el movimiento se desgaste y los peñistas puedan salir huyendo sin rendir cuentas de esa tragedia. Solamente que los padres de esos 43 estudiantes y el pueblo que participa en las protestas por todo el país (con los reclamos internacionales y cuestionamientos de gobiernos europeos), no cayeron en la trampa y mantienen su demanda de aclarar esos hechos; y su protesta pacífica, pero enérgica y sin concesiones de ninguna especie, para saber qué fue de sus hijos.

III.- Muy a propósito, Juan Villoro comenta el documental: Mirar morir, de los Hermanos Coizta y Témoris Grecko, que me hace correr a la Cineteca para verlo completo. El tema central es el papel que jugaron en la desaparición de los 43 normalistas los militares del 27 Batallón de Infantería instalado en Iguala, a unos pasos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, desde la década de los setenta para combatir a muerte las guerrillas que culminaron con los homicidios de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas; dos maestros normalistas que protestaban contra los abusos del poder en Guerrero y en el resto del país, cuando el estallido de 1968. Como dice Juan Villoro, todo indica que los funcionarios de Iguala, policías de Guerrero, federales y soldados del 27 Batallón están entre los sospechosos. Al grado que el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos,  advirtió que presentaría su renuncia si esos militares son puestos ante el Ministerio Público. También la CNDH (Comisión Nacional de los Derechos Humanos) ya aportó elementos fundamentales que ponen a la PGR y a Peña en severos cuestionamientos sobre lo sucedido. El cúmulo de pruebas acusa complicidad de la élite gobernante para que no se sepa la verdad de los hechos.

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