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domingo, 8 de mayo de 2016

Militares borraron evidencia de los ataques a los 43, denuncian en la Feria Nacional del Libro en Iguala

El documental Mirar Morir; el ejército en la noche de Iguala se proyectó en la ciudad donde ocurrió la agresión a los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos. Se muestran imágenes de la cercanía del ex alcalde José Luis Abarca con el entonces comandante del 27 Batallón de Infantería



El Sur
Periódico de Guerrero
Alejandro Guerrero
Iguala
Mayo 08, 2016
Soldados del 27 Batallón de Infantería con sede en Iguala no sólo presenciaron y supieron de los ataques y la detención de los normalistas de Ayotzinapa la noche y la madrugada del 26 y 27 de septiembre de 2014, sino que coordinaron las acciones a distancia, borraron evidencia y tomaron el control del C-4, evidenció ayer el documental Mirar Morir; el ejército en la noche de Iguala, que se proyectó en la primera Feria Nacional del Libro Iguala 2016.
El documental ha sido presentado en diferentes estados de la República y en salas de cine independientes como la Cineteca Nacional, es un trabajo de los colectivos Ojos de Perro contra la Impunidad y de Cuadernos Doble Raya, en el que participan reporteros con una amplia trayectoria en la defensa de los derechos humanos en diferentes partes del país.

Ahí se confirma que soldados del Ejército supieron desde la llegada de los normalistas la tarde del 26 de septiembre a Iguala y de los diferentes ataques que sufrieron por policías municipales y civiles armados.
El documental es la segunda vez que se presenta en esta ciudad ante un reducido número de asistentes.
Da cuenta de los cientos de casos de desaparecidos en este municipio, “que no surgieron después de Ayotzinapa, sino que ya estaban ahí y este caso sólo los descubrió”.
Según los testimonios de sobrevivientes, de periodistas e investigadores, contra los normalistas de Ayotzinapa ocurrió “un ataque masivo y coordinado de todas las corporaciones”, algunas con participación directa y otras fueron omisas.

El documental evidencia que el Ejército y otras autoridades de gobierno como el Centro de Investigación y de Seguridad Nacional (Cisen), la Procuraduría General de la República (PGR), la Policía Federal y la Policía del Estado supieron de la presencia de los normalistas y le dieron seguimiento en tiempo real desde su llegada a Iguala, durante los ataques y su detención-desaparición mediante el sistema de vigilancia Centro de Comando, Comunicación y Cómputo (C-4).

En el documental se muestran imágenes de la cercanía del ex alcalde de Iguala, ahora detenido, el perredista José Luis Abarca Velázquez con el entonces comandante del 27 Batallón de Infantería, José Rodríguez Pérez, quien fue cambiado de batallón meses después de los ataques a los estudiantes.
“El 27 Batallón tiene deudas con la sociedad, no de ahorita, sino desde la guerra sucia, y ha quedado demostrado que mandos del Ejército se han puesto al servicio del crimen organizado”, se da a conocer en el documental que dura cerca de una hora.

También se descarta la “verdad histórica” presentada por el ex procurador Jesús Murillo Karam, que dice que los normalistas fueron asesinados y calcinados en el basurero de Cocula, con base en las investigaciones científicas del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Con imágenes captadas el 28 de octubre por el periodista Pepe Jiménez, que fue de los pocos que la PGR dejó entrar ese día al basurero de Cocula y a la diligencia que ese día se realizó en el río San Juan con uno de los detenidos, se da cuenta de que el titular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Tomás Zerón de Lucio armó el “montaje” del supuesto hallazgo de los restos y cenizas de los normalistas a orilla del río en una bolsa de plástico, hecho que según el GIEI no aparece en el expediente de las investigaciones.

El Ejército miró y sólo miró

Al final del documental el periodista Témoris Grecko criticó que en la visita del presidente Enrique Peña Nieto, el 24 de febrero a casi año y medio de los hechos, las repetidas visitas del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, “vienen a decir que no hay que preocuparse, están más preocupados por la imagen que por lo que está pasando. Y si Iguala ha alcanzado esta imagen tan triste a nivel nacional e internacional, no es porque la gente quiera hablar mal de Iguala, es porque ellos (gobierno) permitieron que se estableciera aquí un imperio criminal, un imperio que no se ha ido y que sigue desapareciendo a personas inocentes”.

“El Ejército miró cómo el crimen se apoderó de Iguala y sólo miró, el Ejército miró cómo atacaron a los normalistas, y sólo miró”.

En preguntas y respuestas del público, el periodista retomó señalamientos del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) sobre la participación de policías municipales de Huitzuco a los ataque a los normalistas y que a pesar de esto “no fueron tocados”.

“No solamente no fueron tocados en la investigación, sino que cuando se implementó el operativo de seguridad Tierra Caliente, casualmente Huitzuco quedó intocado también, nadie fue a meterse a Huitzuco, la Policía Municipal de Huitzuco sigue manteniendo retenes a la entrada y salida del pueblo, como lo hacían los de Iguala, y todas esas cosas han querido esconder”.

Les ponen vallas cuando van el gobernador o el secretario de Gobernación, denuncian Los Otros Desaparecidos

Antes de la presentación del documental, una de las fundadoras e integrante del comité de familiares de víctimas de desaparición forzada Los Otros Desaparecidos de Iguala, Xitlaly Miranda reclamó el abandono de las autoridades hacia los familiares de las víctimas, “cuando viene el secretario de Gobernación (Miguel Ángel Osorio) o el gobernador (Héctor Astudillo Flores), a nosotros nos ponen vallas para que no podamos llegar, nos ponen todos los obstáculos del mundo porque no nos quieren ver. No podemos hablar con el presidente municipal (Esteban Albarrán), nosotros somos la parte obscura de Iguala”.

Llamó a la gente de Iguala a saber lo que está pasando en su municipio y les dijo, “nosotros, los familiares de desaparecidos no somos criminales, no somos delincuencia organizada, somos más de 400 personas que tenemos familiares desaparecidos”.

Pidió, “que Iguala no diga que quiere olvidar, porque Iguala no puede ni debe olvidar lo que pasó con los estudiantes de Ayotzinapa ni con los cientos de desaparecidos, porque un pueblo que olvida su pasado, está condenado a repetirlo”.

A los asistentes, Xitlaly Miranda entregó copias de un recuento que hizo de los desaparecidos, en el que enumera a 79, de los que hay denuncias sólo de 2013 en un año de gobierno del ex alcalde detenido, el perredista José Luis Abarca.

Aunque precisó que tienen un registro de 420 desaparecidos de 2007 a 2015, en su mayoría entre 2012 y 2014, el periodo de Abarca Velázquez, recordó que desde noviembre de 2014 que surgió el comité Los Otros Desaparecidos tras el ataque a los normalistas de Ayotzinapa, han recuperado 147 cuerpos de fosas clandestinas.

Pidió a los presentes unirse como voluntarios a las búsquedas ciudadanas de fosas clandestinas, y solicitó ayuda para que les den información anónima de la ubicación de los entierros, “no buscamos a los culpables, buscamos a nuestros desaparecidos”.

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