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miércoles, 3 de agosto de 2016

OAXACA, MÉXICO. LA REVUELTA DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC Y LA LIBERTAD DE HERIBERTO MAGARIÑO




CARABINA 30-30
Por Ramón I. Centeno
3 de agosto 2016
La libertad de Heriberto Magariño, indígena zapoteco y dirigente del Partido Obrero Socialista (POS) y del magisterio oaxaqueño, no se consiguió gratis. Heriberto estuvo en la cárcel desde el 10 de mayo hasta este lunes 1 de agosto. Con su captura (ejecutada por policías vestidos de civil), el estado buscó atemorizar a los combativos maestros del Istmo de Tehuantepec –la región que Heriberto representa dentro del Comité Ejecutivo de la sección 22 de la CNTE. Pero el tiro le salió por la culata. El magisterio y el movimiento popular del Istmo se enardecieron más y pronto se convirtieron en el principal destacamento oaxaqueño del levantamiento que inició la CNTE el 15 de mayo pasado, cinco días después de la captura de Heriberto.

El cruce de un canal de riego con el kilómetro 33 de la carretera Panamericana –esa que recorre toda América Latina desde el Cono Sur, a la entrada de Juchitán, se convertiría poco después en el corazón de la resistencia istmeña. Ahí, hombres y mujeres atravesaron 4 autobuses y el tráiler de una trasnacional: ése fue el nacimiento del bloqueo del canal 33. En las cuatro esquinas de ese cruce se instalaron, de forma permanente, guardias de familiares de los presos, maestros, padres de familia, vecinos de las colonias cercanas(,organizaciones sociales y radios comunitarias). Carabina 30-30 visitó el bloqueo a mediados de julio. El ambiente es de fiesta. Los familiares de Heriberto ocupan una esquina. Tienen una mesa de atención, a donde llegan distintos movimientos populares y familias a solidarizarse. Siempre hay un cafecito y un pan que ofrecer a los visitantes. En medio del bloqueo, hay un OXXO y una tienda Six –ambas, de la cervecería Cuauhtémoc Moctezuma– las cuales no tienen ni un rasguño, contra lo que pensaría la opinión pública “ilustrada”. Además, llegan señoras a vender antojitos y señores a vender pan o aguas frescas.

La mamá de Heriberto rápido se convirtió en una voz del movimiento istmeño:

“Mi hijo nunca ha robado ni ha matado… mi hijo no debe nada. Heriberto Magariño López, mi hijo, y los demás presos que tienen encerrados, maestros luchadores, todos están luchando por los niños, por la gente pobre, para que sus hijos puedan ir a la escuela. Y las personas pobres que no quieran apoyar a los maestros que esperen las consecuencia, porque si caen los maestros tendrán que pagar para que sus hijos tengan educación.” [En el video, están estas palabras en su lengua original, el zapoteco.]
 
Ángela y Aurelia, hermanas de Heriberto, convencieron al resto de su familia para que instalaran, al día siguiente de la captura de Heri, una “mesa de denuncia” frente al Palacio Municipal de Juchitán. Ahí informaban a todos los transeúntes de la injusticia cometida contra su hermano. Heriberto era el segundo dirigente istmeño en la cárcel. El primero había sido Juan Carlos Orozco Matus, representante dentro del Istmo de los maestros de Salina Cruz. Un mes después del encarcelamiento de Heri, el gobierno capturó a Francisco Villlalobos, también originario de Juchitán y secretario de organización de la sección 22 de la CNTE. El enojo con el que reaccionaron los tecos, llevó la lucha a otro nivel. “En ese momento, vimos condiciones para cerrar la carretera”, le dijo Ángela a Carabina 30-30 con una sonrisa en la boca. Ser “revoltoso” en el Istmo es un honor, no un adjetivo denigrante. Aurelia sonríe también, orgullosa.

Una de las páginas más brillantes de la historia istmeña se escribió durante la invasión francesa a México en la década de 1860s. En la Batalla de Juchitán, las fuerzas locales –indígenas zapotecos– vencieron al ejército de Napoleón III. Los detalles de esa victoria aún son recordados por la población local. La maestra Ana, militante del POS, dio un recorrido a Carabina 30-30 por algunas partes del Istmo. Que tal pueblo colaboró con los franceses, que tal otro pueblo resistió a los franceses…

La maestra Ana explica el vínculo de esas historias con el presente: “antes eran los franceses, hoy son los pinches federales.” Cuando a mediados de junio, maestros y pueblo de Tehuantepec –ciudad a 28 kilómetros de Juchitán– resistió el intento de desalojo de los federales, los tehuanos presumieron su victoria en redes sociales: “nunca más traidores.” Y es que durante la intervención francesa, Tehuantepec se alió a los invasores, generando un estigma sobre los tehuanos que ha durado hasta hoy. El espíritu anti-intervención es clave para entender la actual resistencia en el Istmo contra las políticas neoliberales y su brazo armado, la Policía Federal.

Una presencia permanente en el bloqueo del canal 33 ha sido también el POS, cuyos militantes tienen una mesa en el bloqueo. Ahí se encuentra, sin falta, El Socialista. El POS organizó la campaña por la libertad de Heri, y pegó miles de carteles en varios estados de la República. La mesa en el canal 33 está cubierta de ellos. Juan Magariño, hermano de Heriberto y también dirigente del POS, no sólo ha conducido las gestiones jurídicas de su hermano: también se convirtió en uno de los principales animadores del bloqueo. “No hemos descansado, nadie. Familia y activistas aquí estamos. Todo el tiempo hay algo qué hacer. Que hablar con un grupo de campesinos, que hablar con movimientos contra las empresas eólicas, contra las mineras. Hay que formar un frente contra las reformas y el despojo. Aquí es una necesidad.” Juan explica esto a Carabina 30-30 mientras un altavoz del bloqueo invita a todos los presentes a tomar un panecito de los muchos que trajo una señora acompañada de su hijo pequeño, como muestra de la solidaridad de su familia con el movimiento.

Por supuesto, no todo fue fiesta en el bloqueo del canal 33. Cuando se estaba gestando el ataque estatal del 19 de junio en Nochixtlán –con el saldo luctuoso que conocemos– los verdugos estaban indecisos. “Luego entendimos que el ataque iba a ser en Nochixtlán o en Juchitán”, concluye Aurelia Magariño.

Tres días antes del ataque en Nochixtlán, en la madrugada del 16 de junio, policías estatales se acercaron con camionetas al bloqueo mientras helicópteros de la Policía Federal sobrevolaban el sitio. El pueblo respondió inmediatamente. Se hicieron sonar las campanas de las iglesias y se lanzaron cohetes como señal para llamar a la gente. Al mismo tiempo, mototaxis y camionetas con altavoces recorrieron Juchitán con el mensaje: “¡ya vienen los federales!” En menos de media hora, a las 3:00, se juntaron unas dos mil personas, listas para enfrentar a los policías. Griselda Sánchez, esposa de Heriberto Magariño, nos explicó: “ya desde antes muchas mujeres habíamos juntado palos, piedras, vinagre y coca [como remedio] para los gases lacrimógenos. ¡Estábamos en friega” Otras familiares de Heriberto, Martha y Rosa explicaron así el odio a los federales: “esta es nuestra tierra, la vamos a defender, no van a entrar.” El vuelo de los helicópteros pronto fue respondido con “dos mil pesos de cohetes”, según la familia Magariño. El gobierno sacó sus conclusiones: no atacaría Juchitán.

El bloqueo en el canal 33 fue retirado por decisión de los manifestantes a finales de julio, cuando Heriberto fue trasladado de una cárcel en Miahuatlán, Oaxaca, a una en el Istmo de Tehuantepec. Originalmente, Heriberto fue encerrado en un penal federal en Hermosillo, Sonora –un verdadero destierro. El movimiento decidió tomar un respiro y recuperar fuerzas, pues la lucha no ha terminado. Hoy Heriberto está libre. El Istmo de Tehuantepec se prepara para las batallas que vienen.

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http://www.30-30.com.mx/la-revuelta-del-istmo/