sábado, 3 de junio de 2017

El derrumbe



Centro de Medios Libres
Por Mumia Abu-Jamal
3 Junio, 2017
Ha sido extremadamente difícil escribir sobre la presidencia de Trump, que aparentemente se desmorona ante nuestros ojos.

En parte, esto se debe al acelerado paso de las nuevas revelaciones, los escándalos suplantados por nuevos escándalos, las ridículas declaraciones (y tuits) del presidente, una cascada diaria de locura.

Por su parte, los medios masivos de comunicación se nos abalanzan durante las 24 horas del día, sin la más mínima señal de un descanso.

Otra parte es la mera obsesión de Trump con los medios sociales y su habilidad singular de descalificar a sus propios voceros con un tuit.

Estamos en medio del más reciente ‘reality show’, El Espectáculo Trump, con  Donald J. Trump, una maniaca superestrella que no ha decidido si presentará una comedia o una tragedia pero al parecer, se ha conformado con la farsa.

Un reciente editorial del New York Times reflexionó sobre la mala fortuna de ser una nación bajo el mando de un niño –un caprichoso y maleducado niño de seis años, propenso a los berrinches–– que ahora juega a ser emperador del mundo.

Durante el primer trimestre de su régimen, Trump ha conducido su gobierno al atolladero de la ‘trampa rusa’.

Por cierto, su país sufre del agotamiento inducido por el mismo Trump.

Su partido (el Partido de Trump) parece ser una unión de maniáticos. ¿Su programa central? Defender a un presidente que parece ser incapaz o poco dispuesto a defenderse a él mismo.

Los medios corporativos, que se alimentaron del comedor de Trump durante la campaña presidencial, han adquirido un gusto por la carne de Trump y ahora compiten para publicar el bombazo más grande que hundirá el USS Trump.

Sería necesario retroceder en el tiempo al escándalo de Watergate para ver una furia febril de este tamaño por el pellejo de un presidente.

Cuando yo, de joven, asistía a la universidad Goddard, en Vermont, compré un ejemplar del New York Times en una tienda de abarrotes. Hubo un pequeño artículo en la primera página sobre un robo fallido en el Hotel Watergate.

¿Quién hubiera pensado que algo tan insignificante podría derribar al Presidente de Estados Unidos?

Aquello se ve pintoresco comparado con las cosas que estamos viendo ahora.

Esto es más grande, más osado y más burdo.

Esto huele a corrupción, a la avaricia y los excesos de los capitalistas, a la arrogancia imperial en una escala grande y mundial.

Esto se siente como el principio del fin.

Desde la nación encarcelada, soy Mumia Abu-Jamal.

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