viernes, 23 de junio de 2017

Venezuela. Socialismo sobre montañas de cadáveres



Rolando Astarita [Blog]
Marxismo & Economía
Venezuela, 22 de junio, la Guardia Nacional dispara con una escopeta a David Valenillas, desde la base militar de La Carlota, Caracas. Valenillas, de 22 años y estudiante de Enfermería, murió a causa de los tres impactos que recibió en el pecho. Con este, son 76 los muertos desde que comenzaron las protestas hace 83 días.

La foto es la expresión concreta de lo que están pidiendo, o alentando, destacados intelectuales de izquierda: que el gobierno de Maduro amplíe y profundice la represión. En palabras de Atilio Borón: “la única actitud sensata y racional que le resta al gobierno del presidente Nicolás Maduro es proceder a la enérgica defensa del orden institucional vigente y movilizar sin dilaciones al conjunto de sus fuerzas armadas para aplastar la contrarrevolución y restaurar la normalidad de la vida social”. Es lo que defienden también, de hecho, los intelectuales que dijeron, y siguen diciendo, que la mayoría de las víctimas pertenece a las filas del chavismo.

La idea central de esta gente es que el proyecto “socialista” (aunque se trate de la estafa intelectual y política llamada “socialismo siglo XXI”), deberá imponerse a cualquier costo. ¿Que el 70% o más de la población está en contra? ¿Que si se llama a elecciones perdería Maduro? Pues no importa, ya que a la iluminada vanguardia “socialista” le asiste la razón histórica, y esto es lo único que vale. ¿Que el socialismo es una construcción consciente de los trabajadores? ¿Que la liberación social será obra de los trabajadores mismos? Tonterías liberales, propias de la ideología imperialista y de la derecha. Hay que “defender el proyecto de liberación”, así sea sobre montañas de cadáveres.

Por supuesto, cualquier parecido con los argumentos con que los stalinistas defendían los campos de concentración y la eliminación masiva de opositores en la URSS, no es casualidad. Varía la escala del problema, pero la concepción de fondo permanece. Permanencia que se explicita en el apoyo de los partidos Comunistas, y de tantos ex-PC, a la represión que se está desarrollando hoy en Venezuela. Permanencia que también se manifiesta en la más completa ausencia de la clase obrera, como clase, frente a esta crisis. Y esta ausencia constituye el legado más gravoso del régimen chavista, incluso de sus años dorados (esto es, de abundante renta petrolera).

La concepción que defiendo es, por supuesto, la opuesta. Afirmo que no hay socialismo posible (cualquiera sea la forma de este “socialismo”) si se lo quiere imponer desde arriba y contra la voluntad de las masas. El socialismo debe ser construcción voluntaria y consciente de la mayoría. Tal vez nadie haya expresado mejor este programa que Rosa Luxemburgo en el siguiente pasaje:

“La revolución socialista es la primera que no podrá triunfar si no es salvaguardando el interés de la gran mayoría de los trabajadores.

La masa del proletariado está llamada a fijar conscientemente tanto el objetivo como la orientación de la revolución, y además, paso a paso y por su propia actividad, debe hacer entrar el socialismo en la vida cotidiana.

La esencia de la sociedad socialista reside en que la masa laboriosa deja de ser una masa a la que haya que gobernar para que empiece ella misma a protagonizar la vida política y económica en su totalidad, orientándola en virtud de una determinación consciente y libre” (¿Qué quiere la Liga Espartaquista?).

En cualquier caso, con esto puede quedar en claro que entre las concepciones de Atilio Borón, James Petras, Claudio Katz y demás amigos y defensores del gobierno de Maduro, y lo que defiendo, no hay síntesis posible. Las diferencias no son solo políticas, sino ideológicas.

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https://rolandoastarita.wordpress.com/2017/06/23/socialismo-sobre-montanas-de-cadaveres/