EL SOCIALISTA 389

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domingo, 2 de julio de 2017

Jalisco, México. Muerte bajo el agua



La Jornada
Gloria Muñoz Ramírez
2 de julio 2017
Inundar y desaparecer pueblos enteros con el visto bueno de la Organización de las Naciones Unidas es un despropósito. Los pobladores de Temacapulín, Jalisco, lo saben, y por lo mismo anuncian que la batalla por su existencia no está perdida con el anuncio del gobernador Aristóteles Sandoval de que la cortina de la presa El Zapatillo será construida a 105 metros, lo que implicaría la muerte bajo el agua de las comunidades Temacapulín, Acasico y Palmarejo.

El pasado 29 de junio se dio el anuncio: el gobierno estatal, basado en el estudio de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops), levantará la cortina a 105 metros y el agua de la presa se destinará en 76 por ciento a Jalisco y 24 a Guanajuato. Lo que está detrás de esta decisión, señalan desde Temacapulín, sigue siendo la privatización del líquido en beneficio de las empresas.

El estudio de la Unops, que por cierto tuvo un costo de 90 millones de pesos, se pasa por alto las tres suspensiones definitivas contra la presa y la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que la cortina no sobrepase 80 metros de altura. La Unops, aseguran los pobladores en resistencia, fue impuesta en las comunidades.

La decisión actual es a todas luces política, pues la batalla jurídica se ganó hace mucho tiempo, aunque nada ha sido fácil. Los pobladores que resisten han sido criminalizados, divididos y presionados para aceptar la obra, pero son 12 años de lucha que no desaparecerán con el nuevo anuncio gubernamental.

La presa El Zapotillo afectará 4 mil 500 hectáreas de tierras fértiles y a 45 mil personas se les violarán sus derechos territoriales, su derecho a la vivienda y a no ser desplazadas, su soberanía alimentaria, su producción agrícola y su acceso al agua.

Durante la presentación del polémico informe, la población de Temacapulín llamó traidor al gobernador de Jalisco, quien en tiempos de campaña se comprometió a respetar a su comunidad, aunque nunca tuvo la intención de cumplir. Pero la población tampoco tenía ni tiene la intención de ceder. "Salvar Temacapulín ya no es técnicamente una variable asequible. Esta batalla no la perdieron solos; la perdí yo con ustedes", indicó Sandoval para justificar una decisión que ya estaba tomada.

Pero en estos años de lucha han pasado tres presidentes de México, tres gobernadores de Jalisco, tres titulares de la Comisión Nacional del Agua y tres de CEA. Desde Temacapulín anuncian: "Todos se han ido o todos se irán."

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http://www.jornada.unam.mx/2017/07/02/opinion/009o1pol