CAPITALISMO

CNI

CNI

miércoles, 19 de julio de 2017

MÉXICO. GUILLERMO ALMEYRA, O EL LOMBARDISMO DEL SIGLO XXI



CARABINA 30-30
Por Cuauhtémoc Ruiz
19 de julio 2017
Me había prometido a mí mismo no volver a leer a Guillermo Almeyra. Desde hace años ya casi no leo el lópezobradorista y hoy rompehuelga diario en el que escribe, pero tuve la mala suerte de leer allí un artículo en el que este caballero, desde una supuesta posición socialista, llamó a los trabajadores de Estados Unidos a votar por Hillary Clinton. Debo ser muy dogmático, sectario e ignorante, pero considero que es una traición apoyar a una persona que desde el gobierno de su país estuvo involucrada en invasiones de países, miles de asesinatos, deportaciones de millones de mexicanos (con métodos fascistas y fracturando familias) y que era considerada el año pasado por banqueros de Wall Street como su favorita. Entonces me dije: no vuelvo a perder el tiempo con este autor. Pero algunas personas me dijeron que Almeyra no paraba de escribir contra la LUS y el POS por lo que escribimos sobre Venezuela, y que nos exige “rectificaciones y autocríticas”.

Si Guillermo apoyó a los Clinton, me parece lógico que hoy apoye a Nicolás Maduro. Almeyra debe ser considerado uno de los exponentes del lombardismo[i] del siglo XXI (Almeyra quizá prefiera llamarlo posadismo, por su tutor, Posadas, simétrico a Lombardo). Esta corriente de pensamiento (para llamarla de alguna manera) funciona básicamente con dos ideas, o una premisa y una conclusión:

Hay burgueses o burócratas progresistas en todo el mundo, aun en el imperio yanqui (o, en este siglo, burgueses menos indecentes que otros).

Los socialistas y los trabajadores debemos de apoyarlos políticamente y a algunos, como Maduro, que no atiendan los consejos de personas como Almeyra, hay que hacerles también algunas críticas.

A partir de lo anterior, Almeyra atacó a la LUS y al POS con el disco rayado de que en Venezuela lo que ocurre es una agresión de la oligarquía y el imperialismo en contra de la burguesía “bolivariana” (chavista) y el régimen encabezado por Nicolás Maduro. Y, que, entonces, lo procedente es que los socialistas apoyemos a estos últimos.

Hay que torcer y tergiversar mucho la realidad para decir que hoy esto es lo que pasa en ese país. Almeyra se quedó anclado 15 años atrás, cuando el golpe contra Hugo Chávez. En este tiempo han pasado muchas cosas, entre otras que el chavismo o madurismo se hizo completamente pro imperialista, tanto como las burguesías de la MUD. Nuestro crítico cierra los ojos a tantos hechos en ese sentido, simbolizados por la entrega a los capitales extranjeros de la Franja o Arco del Orinoco (el primer o segundo territorio en el mundo con más riqueza energética y minerales, bajo operación de los militares chavistas) y el pago de muchos miles de dólares de deuda externa.

Los lombardistas como Almeyra, obsesionados  con imperialismos y ejércitos que dan golpes de Estado, se deleitan al recordar el intento de golpe del general ruso Kornilov en contra del gobierno burgués de Kerensky, en 1917. En esa circunstancia, aparentemente Lenin, Trotsky y el partido de los bolcheviques apoyaron a un gobierno burgués, el principio rector de los Almeyra y compañía, y con ello alardean que son sus seguidores. Pero la política de los revolucionarios rusos fue bien distinta.

Aproximadamente una semana antes de la sublevación de Kornilov (agosto de 1917), ya corrían rumores por toda Rusia de un alzamiento contrarrevolucionario contra el gobierno de Kerenski. Inmediatamente se conformó un bloque “defensista” (en defensa del gobierno) con los mencheviques, los eseristas y posiblemente algunos miembros del partido bolchevique. Esta fue la reacción de Lenin:

 “Cualquier bolchevique que hubiera llegado a un acuerdo con los defensistas (…) para expresar en forma indirecta confianza en el gobierno provisional (al que se defiende, según se afirma, de los cosacos) sería, por supuesto, inmediata y justicieramente expulsado del partido (…). Nuestros obreros y nuestros soldados van a combatir las tropas contrarrevolucionarias si ellas inician una ofensiva contra el gobierno provisional; lo harán, no para defender a este gobierno […], sino para defender independientemente la revolución en procura de sus propios fines: los fines de asegurar la victoria de los obreros, de los pobres, la causa de la paz, y no la victoria de los imperialistas Kerenski, Avxentiev, Tseretelli, Skobeliev y Cía. ” (Obras completas, Tomo XXVI, pp. 329-330).

Y cuando los cosacos de Kornilov avanzaban sobre Petrogrado, escribió Lenin:
“No debemos apoyar al gobierno de Kerenski ni siquiera ahora. Es una falta de principios (…). Luchamos contra Kornilov exactamente como lo hacen las tropas de Kerenski, pero nosotros no apoyamos a Kerenski. Por el contrario, nosotros desenmascaramos su falta de entereza” (op. cit., p. 373).
Lenin estaba por expulsar de su partido a los Almeyra de la época.
**

Lo que ocurre hoy en Venezuela es un levantamiento popular contra el gobierno de Maduro. Y esta revuelta es reprimida no sólo por el gobierno y el ejército. La MUD, en los lugares en los que gobierna, con frecuencia exige que la Guardia Nacional acuda a derramar sangre. Lo que hay es básicamente un enfrentamiento entre clases: de un lado las burguesías, chavistas y oligárquicas, todas pro imperialistas, el gobierno y el ejército, en contra del pueblo que con todo derecho protesta, lucha y saquea comercios. Es una lucha de clases –burguesía contra proletarios- en la que la burguesía de la MUD intenta sacar partido y aparenta acaudillar a la población.

Almeyra cierra los ojos a realidades aceptadas hasta por autores de Viento Sur (chavista), como Giorgio Bocoardo y Sebastián Caviedes, que aportan los siguientes datos:
“Hoy crece la desnutrición…, al experimentar la población una pérdida de 8 kilogramos en promedio… en tanto aumentan quienes señalan comer dos o tres menos veces al día.”
Añaden que la pobreza se incrementó dramáticamente en los pasados dos años, y que abarca al 81.8% de la población. La pobreza extrema la padece el 51.5%. Mientras tanto, el gobierno paga cantidades astronómicas de deuda externa y es público que numerosos funcionarios y militares están involucrados en corrupción y en la especulación con la moneda y los alimentos.

En esta situación, se necesita ser muy insensible a los sufrimientos de las masas, para no comprender que el pueblo se ha levantado y lucha en la calle o saquea para satisfacer el primer derecho humano, a la alimentación y a la vida.
Los saqueos no forman parte de la estadística de protestas de la MUD y ésta los condena y, como hemos dicho, hasta pide que el ejército los reprima.

Es necesario recordar que en abril de 2015, el PSUV, el partido que defiende Almeyra, obtuvo apenas el 41 por ciento de la votación. Actualmente la encuesta de Datanálisis le da entre el 15 por ciento de apoyo ciudadano. Apenas un poco más le otorgan a la MUD. Quiere decir que la enorme mayoría del pueblo venezolano no se identifica con ninguna de las dos fuerzas burguesas: un 62 por ciento se considera “independiente”. Buena parte de las protestas populares ocurren fuera de la MUD.

No es que el POS y la LUS llamemos al pueblo a insurreccionarse contra Maduro; ya hay un levantamiento popular contra el gobierno, ejército y burguesías (tanto gobiernistas como de la MUD). Existe una revuelta popular –sin la participación de los sindicatos- que es reprimida por el ejército, el gobierno y la MUD.

La represión contra el pueblo es sangrienta y severa: casi cien muertos, cerca de mil heridos, cientos de detenidos. La mayoría de víctimas son jóvenes universitarios de clase media o jóvenes de los barrios pobres. La Fiscalía, chavista, asegura que los verdugos son miembros de la policía y las fuerzas armadas. No hay burgueses de la MUD muertos ni heridos.

Pero Almeyra dice que en Venezuela hay una “guerra” y que el gobierno debe adoptar todavía más medidas antidemocráticas para ganarla, es decir, más represión, que en los hechos serían más jóvenes muertos, más gente del pueblo en la cárcel o heridos.

Ésa es su trinchera. La nuestra es otra.

[i] Por Vicente Lombardo Toledano, colaborador de Stalin, secretario general de la CTM y líder del Partido Popular Socialista. Siempre apoyó al PRI, al considerar que era la representación de la burguesía nacionalista y antiimperialista mexicana. Posadas, argentino, un bufón e impostor que con fraseología trotskista apoyó igualmente a los movimientos nacionalistas burgueses latinoamericanos. El tutor intelectual de Almeyra además creía fervientemente en que la existencia de los OVNIs probaba que el comunismo era posible, puesto que una sociedad tan avanzada sólo podría ser comunista. El lombardismo-posadismo del siglo XXI encuentra burgueses dignos de ser defendidos hasta en la Casa Blanca, ya no sólo en los países oprimidos.

ver más:
http://www.30-30.com.mx/guillermo-almeyra-o-el-lombardismo-del-siglo-xxi/