EL SOCIALISTA 389

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jueves, 21 de septiembre de 2017

México. El Gobierno es impotente y un obstáculo



Partido Obrero Socialista
Por Cuauhtémoc Ruiz
21 de septiembre 2017
El gobierno sólo tiene las preferencias de una sexta parte de la población, el partido tricolor es repudiado por el 59 por ciento de los mexicanos y algo parecido ocurre con el presidente. ¿Podrá el gobierno entonces hacerle frente al gigantesco reto luego de los terremotos? La respuesta es no y debe haber un giro en cómo enfrentar los numerosos y enormes problemas.

Ante la abrumadora emergencia, aun el gobierno más amado tendría que apelar a la participación de la población y fomentarla. Pero la administración de Peña desalienta la intervención de la sociedad y ya es un obstáculo en el salvamento de vidas y en el auxilio de los damnificados.

Ayer 20 de septiembre muy temprano, cuando con la intención de ayudar otros vecinos y yo nos acercamos al edificio colapsado en la Avenida Álvaro Obregón, recibimos un enérgico y seco: “¡Retírese por favor!” de parte de un jefe de la policía federal. Pocos minutos antes había llegado un camión con granaderos. Y en la calle Medellín marinos armados con rifles largos habían cerrado el paso a unos 150 metros de otro desastre.

El mensaje oficial es claro: la gente no debe involucrarse y los granaderos y militares y armas son intimidatorios.

Lo de menos es que a algunos como yo no nos permitan ayudar; la cuestión es que el gobierno quisiera que nadie lo haga. En entrevista en W Radio, Ángel Estrada, padre de una estudiante de secundaria de la escuela Rebsamen, indicó que es injusto que se diga que los padres no se han acercado al plantel, toda vez que el Ejército y la Marina no los han dejado pasar.

Hace un rato vi el video en el que un empresario juntó víveres y otras cosas para llevarlas en un avión privado a Oaxaca. Pero el Ejército le dijo que sólo lo dejarían aterrizar si le entregaba la ayuda. Se rehúso, ya que considera que los militares se robarían la mayor parte. Y con el resto harían caravanas con sombrero ajeno.

El Gobierno quiere ser el héroe de los rescates. Los medios han sido puestos al servicio del presidente y sus hombres. El protagonismo oficial obstruye la energía social, los deseos de apoyar y de brindar solidaridad de cientos de miles. Por encima de la necesidad de los damnificados de recibir pronto auxilio, las altas autoridades han puesto sus intereses personales y de grupo.
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La solidaridad popular ocupa la escena
Cuando menos en Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México, el gobierno federal y los poderes estatales no han podido evitar la solidaridad social, el apoyo de decenas o cientos de miles. En Oaxaca los profesores de la sección 22 han estado a la cabeza del apoyo. Tan sólo en la zona escolar de Xoxocotlán, juntaron 12 toneladas de apoyos. Brigadas de maestros han viajado al Istmo y a las sierras a entregar ayudas. 500 maestros de Oaxaca se disponen a viajar en caravana a Puebla, Morelos y la Ciudad de México.

Por la proximidad con las comunidades y los vecinos de los barrios, los setenta mil maestros de este estado son el sector social con mejores condiciones para aliviar una situación como ésta. Pero el gobierno tiene años empeñado en desaparecer al sindicato magisterial, opositor a sus políticas. Aquí también, el gobierno ha optado por su interés político sobre las necesidades de los dañados por el terremoto.

Los estudiantes de algunas normales rurales están también al frente. Los de Tenería, en el estado de México, llenaron 12 camiones y los llevaron a Oaxaca. Los de Ayotzinapa, desde Guerrero, hicieron algo parecido y viajaron a Chiapas.

En la capital del país la solidaridad ha sido masiva y su espiritualidad ayuda a soportar la tristeza y el duelo. Un ejemplo son los centros de acopio que ha establecido la población, por fuera de los oficiales. Ayer a la madrugada estuve en el de la colonia Roma del parque Pushkin y hoy volví. Había entre 200 a 300 personas, la mayoría jóvenes. Muchas mujeres.

Todos quieren ser brigadistas y serlo es vestir la indumentaria de una de las capas más sufridas y pobres del proletariado, los albañiles. Así, muchos tienen cascos, botas, guantes de carnaza, chalecos fosforescentes. Lo que muchos desean es salvar vidas sin importar arriesgar las suyas. Preguntamos a unas mujeres brigadistas de dónde vienen y dicen que de Ciudad Netzahualcóyotl, un municipio muy distinto a la Roma, un barrio cada vez más clase mediero, refugio de hipsters, glamuroso, opulento… pero hoy en desgracia. Hoy ese contraste social no importa, lo importante es ayudar.

El centro de acopio es una colmena en la que se reciben víveres, agua y todo de objetos que puedan servir. Frecuentemente llegan vehículos a entregar sus tesoros. De inmediato, son pasados a un lugar en el que todo es desembarcado. Después, los aportantes son despedidos con un aplauso. Y eso es todo. Nadie piensa en que le den un recibo. La confianza, un bien ya tan escaso, ha vuelto a tomar lugar en la mesa de la sociedad.
Para recibir la ayuda con más celeridad se organizan en instantes cadenas humanas que se van pasando de mano en mano los bienes. Desde ese momento, se llevan ya a distintos lugares en el parque. Hay un lugar para el agua, otro para las medicinas, uno más para los pañales, otro para la comida enlatada… Todos los presentes quieren ayudar, todos quieren servir.

Noto en un rostro la alegría del que carga 30 metros unas rejillas de botellas de agua pero esas muestras de satisfacción las noto en la mayoría. Ha reaparecido lo que los cursis llamamos emoción social o revolucionaria, algo que antes he visto en grandes movimientos políticos de masas, como fueron los electricistas de la Tendencia Democrática (yo era un niño), en los seguidores del EZLN, los maestros democráticos…
Mientras Peña, Chong, Nuño hacen lo imposible por salir en la foto, acá el valor es el anonimato. El protagonismo popular tiene mil rostros y ninguno de ellos –hasta ahora- busca los reflectores.

En el centro nos ofrecen café a cada rato, comida caliente o no, galletas. La solidaridad va hasta las personas no humanas, perros y gatos. Existe aquí un “departamento” con comida para mascotas y hay albergues para ellas o algunos en los que admiten con compañía animal.
Entre el barullo, oímos: “se necesita voluntario con carro para cinco personas”. Apenas termina, ya hay alguien que se ofrece para la tarea. Poco después se solicitan personas que hablen inglés. En un instante dos chicas se ofrecen.

La sociedad de la capital y alrededores pone en acción otra moral y valores, opuestos a los del capitalismo y a los autoritarios del priismo y demás partidos corruptos. Se respira afecto, desinterés y lo que los nonagenarios llamaban fraternidad y camaradería.
Acepto una torta y un café. La primera tiene mucha mayonesa y la bebida está muy azucarada, pero las disfruto inmensamente.

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El rescate no ha terminado y ya se requiere empezar la reconstrucción. El gobierno federal, los gobiernos de los estados, los partidos en ellos involucrados querrán hacerlo todo ellos, sacar raja política y ¿por qué no?, llevarse un moche. También quieren evitar la auto organización popular, que es mortal para el sistema capitalista que todos los partidos corruptos defienden. Pero esta organización es la única solución de fondo para la mayoría de los problemas.

Nada debe hacerse sin el concurso del pueblo. Toda escuela que necesite reparaciones o que deba ser reconstruida debe ser supervisada por los padres de familia, los maestros y los comités de vecinos. Lo mismo con los hospitales, y en general con toda la reconstrucción y la protección de los damnificados. El Partido Obrero Socialista estuvo entre los primeros en demandar que lo que recibirán los partidos se destine a las reparaciones. Pero, aunque es una alta suma de dinero, no alcanzará para tanto.

Ya lo dijo el secretario de Hacienda, que hay dinero para edificios públicos e infraestructura pero no para casas… Pero el derecho a una vivienda es constitucional y los que perdieron la suya deben tener acceso a una nueva. Para tener recursos está el avión presidencial, los gastos oficiales en publicidad y los cada vez más cuantiosos pagos por intereses de la deuda externa.

ver más:
http://www.30-30.com.mx/el-gobierno-es-impotente-y-un-obstaculo/